Banner Sodercan Consejería de Industria y Desarrollo Tecnológico Puerto de Santander Ceoe-Cepyme Cantabria

Calendario de Eventos

Mayo 2012
L M X J V S D
30 1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31 1 2 3

Últimos eventos

Sin eventos

Envíanos tus sugerencias

Portada Cantabria Emprende Noticias «Ponía cámaras en las curvas del Scalextric»
DAVID CANTERO / PRESENTADOR Y ESCRITOR
«Ponía cámaras en las curvas del Scalextric»
ROSARIO SEPÚLVEDA | Domingo, 14 de Junio de 2009
David Cantero en los estudios de Televisión Española. / JOSÉ R. LADRA
David Cantero en los estudios de Televisión Española. / JOSÉ R. LADRA

David Cantero (Madrid, 1961) no se ha dejado nada por hacer. Hasta su desembarco en Televisión Española en 1982, el locutor desempeñó todo tipo de trabajos que le permitían cubrir sus gastos y arrimar el hombro en casa. Hoy, además de presentar el telediario de fin de semana en TVE, ha podido ver cumplido el sueño de todo escritor con la publicación de sus libros. Su segunda novela es 'El hombre del baobab' (Planeta).

-¿Cuál fue su primer empleo remunerado?

-No te lo vas a creer; vender expositores con frío para poner tapas y ese tipo de cosas. Ibas de bar en bar ofreciéndolos, y la verdad es que no tuve un gran éxito. El trabajo me duró un par de meses y cobré poquísimo, 1.500 ó 2.000 pesetas. Pero yo tenía 16 años y entonces me pareció que estaba bien.

-¿Aquella experiencia le sirvió para saber que lo suyo no era la venta?

-Bueno, luego he vendido más cosas. Yo he tenido muchos empleos esporádicos. Cuando miro atrás, me doy cuenta de que tenía obsesión por trabajar. Otra de las ocupaciones raras que tuve fue la de repartidor de heráldicas, donde se enumera, rememora y archiva quién es quién en un país. Durante un tiempo me dediqué a repartirlas por aquí y por allá con mi cochecillo. Y, con otros tres amigos, monté una especie de discoteca itinerante, muy humilde y muy cutre. Por supuesto, también trabajé como camarero, pero aquello ya se podía considerar una ocupación más seria.

-Le cundió mucho el tiempo, porque se ligó a TVE muy pronto.

-Mi primer trabajo con Televisión Española se remonta a 1982, durante los mundiales de fútbol. Me saqué un contratillo de mozo para las unidades móviles de Alicante. Yo me buscaba la vida, pero también lo hacían mis amigos y a mí me parecía lo más normal del mundo. Así te sacabas un dinero para tus gastos, y si podías dar algo a tu madre, estupendo.

-Pero su vocación...

-Mi vocación siempre estuvo clara. Empezó cuando yo todavía estaba en la escuela. Un profesor nos llevó a los estudios de Prado del Rey de visita y yo me quedé fascinado. Entonces se me metió en la cabeza que quería ser cámara de televisión. En casa, con la tabla del Monopoly, me fabricaba un plató al que ponía una parrilla de focos con los daditos del Lego. Y si jugaba al Scalextric ponía cámaras en las curvas.

-Así que hizo todo lo posible para colocarse en Televisión Española.

-Sí, sí, ése era mi objetivo. De hecho, hice Formación Profesional para estudiar Imagen y Sonido y convertirme en un profesional de la tele.

-Lo consiguió, pero ha terminado por trabajar delante de la cámara.

-Pero eso ha sido muchos años después. Yo, durante más de 15 años, fui reportero gráfico. Empecé como auxiliar de cámara, de ahí pasé a cámara de estudio y, después, saqué la oposición y obtuve mi plaza de reportero. Fue un momento ilusionante para mí, porque había conseguido realizar mi sueño, que no fue fácil.

-Y de ahí a presentador de telediario. ¿No es su caso un poco raro?

-Sí, soy un caso bastante excepcional. Yo trabajaba entonces en el Centro Territorial de Sevilla y hacía falta un presentador. Después de hacer unos casting no daban con la persona adecuada y algunos compañeros me animaron a presentarme. Al final, me escogieron. Durante un tiempo estuve compatibilizando las dos profesiones: salía a la calle con la cámara y presentaba el informativo.

-¿Recuerda el capricho que se dio con su primer sueldo?

-Sí, sí, nunca lo podré olvidar porque era un capricho muy ansiado. Lo primero que hice cuando cobré mi primera nómina en Televisión fue comprarme la colección completa de Tintin y la de Asterix. Las pedí por correo a una editorial de Bilbao y compré todas las aventuras de golpe. Todavía las conservo.