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Apostar sobre seguro: las franquicias
INNOVA SANTANDER | Domingo, 06 de Septiembre de 2009

Pensar en montar un negocio siempre da un poco de vértigo, y es normal, porque hay tantas incógnitas flotando en el aire, que no se sabe muy bien por dónde empezar.

Entre todos los modelos de negocio existentes, en los últimos años se ha detectado un notable crecimiento en la creación de franquicias. El motivo es que este sistema aporta al inversor algo más de confianza ante lo desconocido, ya que se trata de una fórmula de éxito que ya ha triunfado en otros lugares.

A pesar de ello, no hay que confundir conceptos, el hecho de que haya antecedentes con buenos resultados no es una garantía real de nada, si no que hay que realizar los mismos pasos de análisis y evaluación que ante cualquier otro proyecto empresarial.

Pero empecemos por el principio, ¿qué es una franquicia?

Es un modelo comercial basado en ceder el derecho de explotación de un producto empresarial, ya sea una marca, una propiedad, un nombre... Todo ello a cambio de una contraprestación económica y con el requisito de una metodología de trabajo común.

De esta manera, el inversor sí tiene su propio negocio y, al mismo tiempo, forma parte de un equipo que ya tiene creada una marca comercial y dispone de la asistencia técnica y comercial de la empresa matriz.

Con esta definición en la mano e interés por este formato comercial, es el momento de plantearse los pros y los contras de esta operación.

Ventajas

En primer lugar cabe señalar que las franquicias son una reproducción de un modelo que ya ha experimentado la reacción del público y ha tenido éxito, lo que indica que la idea es buena. Aunque su aplicación en distintos lugares no tiene porque ser la misma, la situación de partida es positiva.

De este análisis se extrae otra lectura positiva. Dentro del riesgo que supone crear una empresa, que siempre lo hay, optar por un modelo ya consolidado minimiza el impacto de entrada en el mercado y, por lo tanto, dicho riesgo.

Otro punto interesante es que una de las acciones más difíciles al crear una empresa es crear imagen de marca y reconocimiento, valores que ya vienen dados en el caso de las franquicias.

Por este motivo es más sencilla la distribución de los productos o servicios que se van a comercializar.

Con las diferencias enormes que e separan a una multinacional de una franquicia, se puede establecer una similitud interesante. Los empresarios integrados en una franquicia pertenecen a una enorme red comercial, con capacidad de influencia mundial y delegaciones en cualquier rincón del globo. Esto da una magnitud y un valor a la marca que no es nada fácil de conseguir.

En comparación con esta recompensa en forma de reconocimiento, la inversión que cada franquiciado tiene que hacer es muy pequeña.

Finalmente, también es destacable el hecho de que el nuevo empresario, que puede o no tener una experiencia anterior en el mundo comercial, puede aprovechar la experiencia de su franquiciador. Igualmente, el prestigio y la tipología de consumidores de esa franquicia se transfieren de manera automática a la nueva entidad que se va a crear.

El otro lado de la moneda

Como toda iniciativa empresarial, no todo va a ser coser y cantar, por mucha experiencia que lleve por detrás el proyecto. Así que no está de más conocer cuáles son los puntos más flacos de este tipo de proyectos.

La primera cuestión a tener en cuenta es la del beneficio. Éste siempre va a ser menor por unidad, ya que es compartido.

En cuanto a las posibilidades de crecimiento del negocio, no hay que obviar que la empresa está sujeta a un franquiciador, lo que hace que la relación comercial sea mucho más exclusiva, las posibilidades de diversificarse y extender el negocio más complicadas y la libertad para organizar el proyecto más escasa.

Fiscalidad y contabilidad

Al montar una franquicia, la entidad inversora, tanto si es persona física como si es jurídica, ha de pagar un canon al franquiciador por la cesión de la franquicia, este abono es un gasto deducible, ya que se trata de un desembolso necesario para iniciar la actividad.

Con respecto al IVA, el franquiciado tiene que soportar las cuotas que le repercuta el franquiciador, las cuales podrá deducir posteriormente teniendo en cuenta las limitaciones establecidas en la normativa fiscal que regula este tema.

Para conocer más a fondo esta cuestión es recomendable consultar la resolución sobre el régimen de franquicias y el registro de franquiciadores emitida por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en abril de 2006.