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| La innovación tecnológica actual diversifica la cirugía |
| LAURA BILBAO SANTANDER | Domingo, 15 de Noviembre de 2009 | |||
En los últimos años los avances de la medicina han permitido la diversificación y el progreso de la cirugía. Esta práctica se remonta a la antigüedad y, etimilógicamente definida como obrar con las manos, su significación ha variado tras el avance tecnológico. La manipulación de nuestro cuerpo mediante la cirugía ha evolucionado hasta la actual CMI (Cirugía Mínimamente Invasiva), la cual supone un cambio muy innovador. El desarrollo de la CMI está permitiendo que haya un cambio de percepción con respecto a los tradicionales modos de intervención quirúrgica hacia métodos menos agresivos para el paciente. La CMI, también denominada de mínimo abordaje, consiste en un conjunto de técnicas diagnósticas y terapéuticas que, por visión directa, endoscópica u otras técnicas de imagen, utiliza vías naturales poco invasivas para introducir herramientas y actuar en diferentes partes del cuerpo humano. Se trata de procedimientos en los que se evita abrir las cavidades del organismo en favor de una cirugía cerrada y local. Gracias a una visión del interior y con manipulación externa, ésta permite realizar la exploración de los órganos a través de una pequeña cavidad y operar sobre ellos. Debido a sus cualidades, los riesgos y la recuperación del paciente son menores, además de implicar una disminución de la agresividad para el cuerpo. Según las estimaciones profesionales, los nuevos métodos mínimamente invasivos para el diagnóstico y el tratamiento de las diversas enfermedades acabarán conquistando las consultas de todo el mundo. El número de profesionales que apuestan por esta práctica clínica crece al tiempo que aumenta el número de pacientes. Historia La Cirugía Mínimamente Invasiva se ha desarrollado recientemente, ya que hace escasos años que se está implantando en la medicina convencional. Sin embargo, la práctica de la cirugía es tan antigua como la existencia del hombre. Los primeros cirujanos aparecieron en Babilonia hacia el año 2000 a. C. Antiguamente, su existencia estaba más vinculada a la magia y a la mitología que a la ciencia. Desde entonces, la evolución de la cirugía ha sido constante y paulatina hasta progresar de un modo muy innovador, ampliando las fronteras de este método científico y cuya aplicación y diversificación mejorará en un futuro. La CMI Muchos autores señalan la primera colecistectomía laparoscópica realizada con éxito en el mundo, practicada por el cirujano Eric Muhe en Alemania (1985), como el acontecimiento clave para el nacimiento y desarrollo de la CMI. Desde entonces, la rapidez con la que se ha ido desarrollando esta técnica no tiene precedentes en el mundo de la cirugía, ni su aceptación universal ha sido tan contundente. La evolución de la colecistectomía laparoscópica, en menos de una década, ha sido muy rápida, ya que en 1993 alcanzó en Estados Unidos un porcentaje del 67,% frente a los procedimientos de cirugía abierta. Debido fundamentalmente a la gran dificultad por parte del colectivo médico en el aprendizaje de estos procedimientos, la adopción de estas técnicas en otro tipo de operaciones diferentes a la colecistectomía ha sido mucho más lenta. Sin embargo, paulatinamente ha ido abriéndose camino en todos los ámbitos de la medicina, no exclusivos del aparato digestivo, lo cual la erige como la especialidad más avanzada en este sentido. De este modo, la Cirugía Mínimamente Invasiva es un concepto global que enmarca hoy en día a casi todas las disciplinas médicas (cirugía torácica, pediátrica, ginecología, urología, traumatología, plástica, ortopédica, cardiaca y vascular, neurocirugía y ORL) y técnicas (incluyendo a la endoscopia, cirugía laparoscópica y percutánea). Limitaciones El principal inconveniente es que no todos los órganos y tejidos del cuerpo humano son aptos para ser intervenidos mediante esta técnica quirúrgica. Las principales limitaciones son de carácter técnico, dado que los instrumentos no pueden acceder a determinadas regiones del organismo. Sin embargo, estas limitaciones van desapareciendo día a día según evolucionan los avances tecnológicos. Por otra parte, para el cirujano el aprendizaje de estas técnicas supone un proceso de formación largo y difícil. Se debe a que son procedimientos quirúrgicos muy exigentes, que precisan de un gran entrenamiento. La CMI priva de la visión y la palpación directa al cirujano, por lo que éstos deben aprender a ejecutarla de un modo distinto al convencional. Además, hay que añadir que este tipo de técnicas necesitan de una gran inversión destinada a mejores equipos e instrumentación. Actualmente, la falta de evidencia científica suficiente que avale la relación coste-beneficio frente a la cirugía convencional es un inconveniente que según los expertos será superado en un breve espacio de tiempo. Situación actual En Estados Unidos, la extensión de este tipo de cirugía ha sido más rápida, ya que su aprobación y avance es más latente. Sin embargo, en la Unión Europea el proceso es más lento y desigual. A pesar de esto, según el informe Technology Forecast Report in Minimally Invasive Surgery, sólo el 10% de los 15 millones de operaciones que se realizan cada año en EEUU, se realizan mediante esta cirugía poco invasiva. Además de las especialidades mencionadas, esta innovadora técnica también está adentrándose en el mundo de la belleza, revolucionando la cirugía estética mediante el uso de tratamientos no agresivos. En los dos últimos años, ha aparecido una nueva variante de la Cirugía Mínima Invasiva. Conocida como Notes (acrónimo inglés de Cirugía Endoscópica Transluminal), aprovecha los orificios naturales para acceder a órganos o tejidos internos. Aunque todavía se halla en fase experimental, a través de la boca, el ano y la vagina, esta técnica accede a los órganos para realizar la intervención. Apenas se han afrontado unos pocos casos en todo el mundo y en España los primeros se efectuaron en 2007. Cirugía que se practica para extirpar la vesícula biliar. El médico introduce un laparoscopio y otro instrumental quirúrgico a través de pequeños orificios en el abdomen. La cámara permite que el médico vea la vesícula biliar en la pantalla del televisor y, de esta forma, le extirpa la vesícula biliar a través de los orificios.
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