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| El valor de la búsqueda al descubierto |
| LAURA BILBAO | Domingo, 14 de Febrero de 2010 | |||
Tras el devastador terremoto que sacudió Haití el pasado 12 de enero, fuimos testigos de la vital importancia que los grupos de salvamento con perros tienen en las tareas de rescate de víctimas. Su trabajo en estas labores ha conseguido que se hayan encontrado supervivientes que estaban atrapados entre los restos de casas y edificios derruidos, incluso cuando ya no había esperanzas de lograrlo. Gracias a sentidos naturales y a las destrezas adquiridas durante el adiestramiento, estos perros se convierten en un ayudante complementario muy útil para la búsqueda de supervivientes. Cualidades como la sensibilidad auditiva o un agudo y fuerte sentido del olfato hacen que sean capaces de encontrar a personas heridas o atrapadas tras una catástrofe o accidente, como pueden ser un derrumbamiento, inundaciones, atentados, aludes, etc. El adiestramiento que reciben los animales, también conocido como SAR, es uno de los más especializados del mundo canino. En general, este entrenamiento se basa en las habituales pruebas de estímulo-respuesta que se utilizan para amaestrar a cualquier can de compañía. Sin embargo, existen diferencias significativas, ya que se trata de incentivar su interés mediante la recompensa, pero aumentando gradualmente la dificultad. Además, la disciplina es muy importante, ya que, aunque se trate de un juego, es necesario que los ejercicios estén muy coordinados y que el perro esté muy concentrado. A raíz de este sistema, los animales se convierten en extensiones de sus guías y viceversa. Se complementan mutuamente y la relación llega a ser tan estrecha que, al final, el trabajo se hace en equipo. En qué consiste Tal como explica Ana San Emeterio, responsable del Grupo de Perros de Salvamento de Protección Civil del Ayuntamiento de Santander, este tipo de adiestramiento canino se fundamenta en tres aspectos básicos: obediencia, destreza y búsqueda. En primer lugar, «la obediencia es necesaria para controlar al perro en todo momento, debido a que actúan a distancia y sin collar. Por esta razón, es imprescindible y elemental que acaten las órdenes», expone. En escenarios de derrumbamiento, por ejemplo, su obediencia puede evitar accidentes al propio animal y si tuviesen que ir con collar sería peligroso, ya que se podrían enganchar con cualquier hierro o ahorcarse. «La destreza es otro aspecto importante -continúa-. El adiestrador le enseña a soportar situaciones complicadas, como tener cerca fuego, sirenas, chorros de agua, etc. Por otro lado, aprenden a adaptarse a la oscuridad si pasan de la claridad a la penumbra, a quedarse quietos si el suelo se mueve o a subir por escaleras de mano, entre otras cosas». En tercer y último lugar «se encuentra la búsqueda. Se trata de que capten partículas de olor humano que viajan en el aire para que sean capaces de localizar a la víctima y señalizarla», concluye San Emeterio. Tipos Actualmente, según las tareas en las que se especializan, estos animales se pueden clasificar principalmente en dos grupos: los perros de venteo y los de rastreo. Los primeros se dedican principalmente a encontrar personas enterradas, ahogados o en detectar pistas humanas en la escena de un crimen, dependiendo de su especialidad. Son aquellos que buscan el olor humano que se encuentra en el aire, sin rastrear a ninguna persona en concreto. En los entrenamientos, cada vez que el perro de venteo encuentra a una persona, ésta y el guía le recompensan, generalmente, a través de un juego de tira y afloja con algún juguete preferido por el can. De esta forma, se incrementan sus ganas para desarrollar las tareas de búsqueda. En los casos de localización de cadáveres, los perros son recompensados por sus guías para establecer una comunicación entre ellos que fomente la cooperación para lograr así los mejores objetivos. Por otra parte, los perros de rastreo están especializados en seguir pistas olorosas por distintos trayectos. Se trata de guiar las habilidades olfativas del animal para que sepa diferenciar y discriminar el olor de la persona que está buscando. Es muy habitual que en el entrenamiento se utilice comida como elemento de búsqueda y, al mismo tiempo, de recompensa, para enseñar a éstos a lograr sus objetivos. Así, el deseo e impulso por conseguir los premios aumenta considerablemente. Asimismo, necesitan un punto de partida y alguna prenda no contaminada con el olor de la persona que tienen que encontrar. Son muy útiles para hallar a personas perdidas o prófugos, aunque en este último caso, es más habitual que participen perros policía. El rastreo se divide en dos actividades, según el foco de actuación en el que tiene lugar: áreas silvestres y zonas urbanas. Normalmente, el ámbito urbano hace más complejas estas tareas, debido al mayor número y mezcla de olores derivados de las mascotas, personas o medios de transporte. Además, el tráfico o los transeúntes que circulan diariamente mientras el perro está rastreando, dificultan su trabajo. Por otra parte, los olores se conservan mejor en las superficies naturales que en el pavimento. Estos animales necesitan dos cosas para empezar su trabajo: en primer lugar, un punto de partida, también conocido como el «último punto en que se vio a la persona» y en segundo lugar, una muestra no contaminada del olor de la persona. En cualquier caso, sea cual sea el objetivo específico para el que se realice el adiestramiento, lo cierto es que la contribución de estos animales en tareas de salvamento y rescate está más que demostrada, habiéndose convertido en indispensables en muchas ocasiones.
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