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CANTABRIA EMPRENDE
Salir de caza por territorio urbano
saray_ceballos@innovacantabria.com | Domingo, 21 de Marzo de 2010
                    La curiosidad y un pensamiento abierto son dos cualidades imprescindibles en la figura del cazador de tendencias.  ::
INNOVA
La curiosidad y un pensamiento abierto son dos cualidades imprescindibles en la figura del cazador de tendencias. :: INNOVA

 

 

¿Quién se iba a imaginar hace años que las mujeres se atreverían a vestir con un atuendo tan típico de hombres como es la camisa, el chaleco y la corbata? ¿Quién podía pensar que una persona podría plasmar su álter ego en un avatar y crear una vida paralela en Internet a través de sociedades virtuales como Second Life? La respuesta: un coolhunter.

Una o varias personas con capacidad de ver, analizar y conocer lo que quiere la sociedad. Profesionales que, en cada momento, van descubriendo y propulsando iniciativas como los ejemplos que acabamos de ver y como muchos otros. Personas, en definitiva, capaces de cazar tendencias.

No es sólo moda

El coolhunting siempre ha estado ligado al mundo de la moda ya que fue el primer entorno donde se aplicó. Sin embargo, hoy en día esta disciplina cuenta con un amplio abanico de posibilidades para ser aplicada: el marketing, la comunicación, la I+D, la sociología, etc.

Amaia Porteiro, consultora web e investigadora de marca, define al coolhunter como «un investigador social que detecta tendencias subyacentes en la sociedad en el momento previo a su adopción masiva», es decir, localiza lo que 'se va a llevar' antes de que ponga de moda.

En concreto, esta actividad pretende conseguir que, aquella persona que contrate los servicios de uno de estos cazadores, se adelante a las tendencias del correspondiente mercado para disponer de una ventaja competitiva frente al resto de empresas.

Por lo tanto, se convierte en una herramienta indispensable para estar un paso por delante de los competidores, para detectar los cambios en la sociedad y en el mercado y «alienarse con ellos o, mejor aún, anticiparse a ellos», argumenta la consultora.

¿Cómo lo hacen?

Analizar, detectar y encauzar potenciales tendencias es el objetivo principal de un coolhunter, pero, ¿cómo lo consiguen?

Porteiro considera que la gran mayoría de estos profesionales son autodidactas, aunque tienen en común que «poseen una formación trasversal, multidisciplinar y continua», afirma. Por ello, «cada maestrillo tiene su librillo», aunque lo más frecuente es que realicen su trabajo a pie de calle o a través de Internet.

Su tarea consiste, principalmente, en recorrer las ciudades o navegar por la Red para «observar novedades y reunir información sobre ellas», señala la consultora. Una vez recopilados todos los datos, el cazador debe conectar los posibles indicios entre sí y establecer una hipótesis, una conclusión, teniendo en cuenta el público al que se dirige y el contexto en el que éste se mueve.

Pero su labor no concluye con dicha afirmación, sino que, como buen analista, el coolhunter debe buscar más datos para contrastarla, ver su viabilidad y, finalmente, «establecer, junto a los expertos de la marca, las oportunidades y amenazas que representan estos nuevos comportamientos y las estrategias que se pueden adoptar frente a ellos», señala Porteiro.

De esta forma, ejemplificando el coolhunting, un cazador de tendencias analiza distintos aspectos de los ciudadanos como sus hábitos, su peinado, los colores que suele usar, gustos musicales, ropa, etc. para, a través de todos estos datos, determinar cuáles son las tendencias en moda para la próxima temporada.

Buen observador

Teniendo en cuenta la actividad desarrollada por estos profesionales, la principal cualidad que uno de ellos debe tener, según Amaia Porteiro, es la curiosidad. Una curiosidad que «tiene que extenderse a campos diferentes para tener una perspectiva de conjunto».

Asimismo, la necesidad que su trabajo conlleva de descubrir «lo inusual y sutil en su entorno cotidiano», obliga al coolhunter a tener un pensamiento «más simultáneo».

De esta manera, el cazador de tendencias se convierte en un espectador de la sociedad, atento a su entorno no sólo durante sus horas de trabajo, sino también en su vida cotidiana.