«Quiero agradecer este Oscar a todos los que algún día confiaron en mí». Hay un gran número de personas en Cantabria que han soñado, alguna vez, con pronunciar estas palabras. Personas que tienen un sueño y que bien lo han pasado a un segundo plano o bien están intentando conseguirlo por todos los medios.
Para ambos casos, Cantabria ayuda a todos estos aspirantes a actor a hacer sus primeros pinitos en este mundo artístico a través de su Escuela de Artes Escénicas.
Una parte didáctica
Comenzó su andadura hace ya 21 años y en sus aulas y escenarios han interpretado a sus primeros personajes gente tan conocida como Eduardo Noriega o Ruth Díaz Muriedas.
El objetivo de la Escuela de Artes Escénicas del Palacio de Festivales de Santander es claro y conciso: formar actores. Da igual el sexo o la edad de los aspirantes, lo importante son las ganas. Alumnos desde los ocho años en adelante pueden entrar en este centro que tiene distintos grupos de formación en función de la edad: la unidad infantil (de ocho a dieciséis años), la juvenil (jóvenes de 17 y 18 años) y los adultos (de 19 años en adelante).
El claustro está formado por siete profesores que ofrecen a los más de 300 alumnos de este curso 2009/2010 (sumando la sede de Santander y la de Torrelavega) una parte didáctica y otra un poco más divulgativa.
A pesar de no ofrecer una enseñanza reglada, este centro proporciona, durante su curso escolar, una formación centrada en cuatro asignaturas distintas que facilitan al alumnado todo lo necesario para afrontar cualquier trabajo actoral. El eje central de todas ellas es la interpretación, una materia donde se aprende a improvisar, a afrontar papeles dramáticos, etc.
A ella, se suman las clases de voz, análisis de texto y expresión corporal. Conseguir locutar correctamente, hacer llegar la voz a todos los rincones del teatro, saber qué es exactamente lo que quiere decir el texto y expresarlo, además, con sólo el cuerpo son recursos que un buen actor debe poseer y que la escuela ayuda a conseguir.
Las asignaturas tradicionales se complementan con un grupo de teatro en inglés, impartido por un profesor nativo una vez a la semana.
Hay que demostrarlo
A la teoría siempre le acompaña la práctica y asistir a clase no es lo mismo que subirse a un escenario delante de un público deseoso de entretenimiento. Por ello, desde este centro formativo se da la oportunidad a estos actores noveles de superar su miedo escénico a través de representaciones teatrales.
Clásicos como 'Marianela', de Benito Pérez Galdós; 'Tres sombreros de copa', de Miguel Mihura, o 'Bajarse al moro', de José Luis Alonso de Santos, han sido las obras con las cuáles los alumnos juveniles y adultos han aportado su granito de arena a las campañas escolares dirigidas a los institutos de la región.
Por su parte, los más pequeños también se suben al escenario. En este caso, la unidad infantil prepara musicales para aquellos alumnos de Primaria que se acercan al Palacio de Festivales a conocer el mundo del teatro.
Cantabria, con ventajas
La saturación de alumnos con la que cuentan algunas escuelas de interpretación de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona impide a sus alumnos disfrutar de ciertas ventajas que tienen aquellos que aprenden a ser actor en una región como Cantabria.
La escuela del Palacio de Festivales ofrece un trato mucho más personalizado a sus matriculados, existe una relación más estrecha entre profesor y alumno, proporcionando formación extra, por ejemplo, en caso de que se quieran presentar a una audición.
Además, da la posibilidad de asistir a seminarios impartidos por gente de renombre en el mundo del teatro como José Sacristán o Blanca Portillo. Seminarios a los que, de otra manera, sería muy difícil asistir, muchas veces, por cuestión de plazas.
En definitiva, a través de sus asignaturas, sus actividades, sus profesores y su metodología de trabajo, la Escuela de Artes Escénicas de Cantabria puede llegar a convertirse en «todos los que algún día confiaron en mí».