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| Una ciudad donde los niños ponen las reglas |
| PATRICIA D. SANTANDER | Domingo, 27 de Septiembre de 2009 | |||
Hace años era habitual que los niños llevaran una vida más o menos independiente, es decir, tuvieran la libertad de salir solos a la calle para ir a jugar o para acudir a la escuela. Sin embargo, con el paso del tiempo las ciudades se han vuelto hostiles para los más pequeños: el tráfico, la contaminación y la delincuencia han echado el freno a sus posibilidades de vivir experiencias autónomas. Todo esto influye en el desarrollo de su personalidad y habilidades sociales, ya que permanentemente están bajo la supervisión y control de los adultos En definitiva, las ciudades han perdido su condición de lugares de encuentro e intercambio para situarse como espacios de paso. Así lo consideran los promotores del proyecto la Ciudad de los niños, una iniciativa de índole educativa, política y de apoyo a los más jóvenes, que lleva más de una década funcionando en diversos países del mundo. Fundada en la ciudad italiana de Fano en 1991, la filosofía que mueve esta propuesta es conseguir construir una ciudad en la que los niños puedan vivir una experiencia como ciudadanos, independientes y participativos. Motivación Crear una ciudad así no es fácil en los tiempos que corren, de eso no hay duda. Pero antes de poner el cartel de imposible, es interesante atender a los motivos por los cuales se ha creado la Ciudad de los Niños. En primer lugar, consideran que las ciudades se han transformado en espacios pensados para la movilidad en vez de para el disfrute y están centradas en atender a los adultos trabajadores, dejando de lado al resto de colectivos que viven en ellas. Como consecuencia los niños no pueden satisfacer sus necesidades más básicas, ya que no disponen de un entorno apropiado para ello. Por ejemplo, no pueden bajar a la calle a comprar chucherías sin ir acompañados, lo que hace que se pierdan experiencias vitales que influyen en el desarrollo de su personalidad. Para evitar que así sea, la Ciudad de los Niños propone que las administraciones públicas no ejerzan su labor desde la perspectiva del adulto trabajador, sino que bajen un escalón para incluir a los niños en el proceso y que nadie se quede fuera en el avance de las regiones. Así, apuestan por cambiar aquellos aspectos que hacen que los educadores y progenitores prohiban a los pequeños hacer cosas con autonomía e independencia, entre otras razones, porque en las experiencias que ya se han realizado en el marco del programa se ha demostrado que la presencia de niños en las calles desarrolla en los adultos actitudes sociales responsabilidad y protección hacia ellos, aumentando así la seguridad. Para que esta situación pueda producirse es necesario controlar el tráfico, crear lugares apropiados y protegerles de los delincuentes. Finalmente, desde el Consejo de este proyecto consideran que, para que la idea tenga éxito, es necesario que la mentalidad de los niños se introduzca en la de los adultos. Es decir, que a partir de propuestas reales de los pequeños, de su participación, los adultos vayan interiorizando estas necesidades hasta el punto de que cuando tengan que tomar una decisión, piensen en los beneficios o perjuicios que traerá a los distintos colectivos que viven en su ciudad. Organización Durante los primeros años de la la década de los noventa, desde el ayuntamiento de Fano se invitó a todos los consistorios de las ciudades italianas a sumarse al proyecto y se realizaron diversos encuentros internacionales con niños, docentes y administraciones. A partir de 2001, la ciudad de Roma asumió el liderazgo del proyecto después de que el Instituto de Ciencias y Tecnología de la ciudad creara, en 1996, un grupo de investigación y apoyo para quienes se adhirieran a la iniciativa. Participar en la Ciudad de los Niños es una decisión que depende directamente de los alcaldes de cada municipio y se formaliza tras un acuerdo del consejo de cada ciudad. El siguiente paso es celebrar una reunión con los gestores del proyecto para establecer las bases de la puesta en marcha del programa. En España, la coordinación de las ciudades que participan en el proyecto se realiza desde Acción Educativa, una institución privada sin ánimo de lucro que dispone de un grupo de trabajo centrado en el asesoramiento e implementación de ideas relacionadas con este tema. Con la información recogida en cada uno de los entornos donde está desarrollándose la iniciativa, el Consejo realiza una serie de investigaciones con el fin de analizar el cambio que se produce en dichas ciudades. La propuesta está teniendo éxito. Parece que dar voz a los más jóvenes está resultando enriquecedor para las administraciones, así que habrá que tomar nota en aquellas regiones, como la nuestra, donde todavía no se ha planteado.
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