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CANTABRIA FORMA
Una caja fuerte para asegurarse el futuro
PATRICIA D. SANTANDER | Domingo, 11 de Octubre de 2009
Para poder acceder al dinero invertido es preciso que se cumplan una serie de requisitos. / INNOVA
Para poder acceder al dinero invertido es preciso que se cumplan una serie de requisitos. / INNOVA

Uno de los productos financieros con más tirón entre los ciudadanos es el plan de pensiones, ya que es una manera de invertir los ahorros que se van produciendo con vistas a disfrutar de una vida más cómoda tras la jubilación.

Técnicamente hablando, un plan de pensiones consiste en establecer un contrato con una entidad gestora, ya sea un banco, una aseguradora..., según el cual, el ciudadano aporta periódicamente una cantidad de dinero al plan y establece de qué manera quiere que éste sea invertido.

Por su parte, la entidad gestiona ese dinero invirtiéndolo, según la pauta recibida, en los productos que crea convenientes y destinando el importe que considere óptimo para cada uno. Por esta gestión, se cobran unas comisiones anuales y se recibe un porcentaje por el depósito realizado.

En cuanto a la forma en la que el ciudadano quiere que se invierta el dinero, existen tres tipos: renta fija, renta variable y mixta. La diferencia estriba en el riesgo que se quiere correr y en la rentabilidad que se espera obtener, porque de la combinación de estos dos factores debe depender la elección.

Recuperar la inversión

Una de las particularidades que tiene este producto financiero es que la inversión no puede recuperarse en cualquier momento, sino que existen una serie de supuestos, previamente establecidos y estipulados por ley, que abren la llave de esta especie de caja fuerte para el futuro.

Los casos en los que el aportador puede acceder al importe de su plan de pensiones son la jubilación o, en caso de que no tenga acceso a la misma, cumplir sesenta años; padecer invalidez laboral; fallecimiento, en cuyo caso serán sus herederos quienes perciban el dinero; enfermedad grave; o desempleo de larga duración.

En cuanto a la manera en que se puede recuperar, existen tres vías: en un único pago, en forma de renta periódica o en una combinación de estas dos.

Por otra parte, es interesante saber que este producto financiero tiene interesantes ventajas fiscales para quien lo contrata, pues supone una serie de reducciones en la parte general del Irpf.

A la hora de efectuar la contratación, también es conveniente tener en cuenta que existen unos límites en las aportaciones. No las hay en cuanto a inversión mínima, pero la ley sí establece que, como máximo, se puedan destinar diez mil euros anuales a un plan de pensiones. Esta cifra aumenta hasta 12.500 euros en personas mayores de cincuenta años.