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RAFAEL RUBIO |
Domingo, 22 de Noviembre de 2009 |
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La lucha por el control político de la cajas ha entrado en una fase en la que ya nada parece respetarse. Mientras presiona el Banco de España para que estas entidades lleven a cabo cuanto antes las esperadas fusiones, los responsables económicos de algunas comunidades maniobran para no perder su control. En medio de tanta tensión, al vicepresidente económico de la Generalitat no se le ocurrió otra cosa en el pasillo de las Cortes Valencianas que comentar que la Caja del Mediterráneo (CAM) entraría en pérdidas en el 2010. Era, tal vez, una forma de animar a la CAM a fusionarse con Bancaja y hacer oídos sordos la propuesta que la sitúa cerca de Caja Madrid. Tardó la Consejería de Economía en darse cuenta de la irresponsabilidad de Gerardo Camps al enviar un comunicado varias horas después de sus inapropiadas declaraciones.
La CNMV y el Banco de España deberían extender su programa para incrementar la cultura financiera de los escolares a la clase política. Algunos representantes de la ciudadanía se olvidan de que cualquier información relevante de una empresa cotizada ha de hacerse por unos cauces preestablecidos para que no afecte a su valoración. La CAM es la única caja que cotiza en Bolsa, a través de sus cuotas participativas, y sus accionistas merecen, sin duda, un respeto como los del BBVA o el Santander.
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