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| Una nube en el Cisneros |
| SARAY CEBALLOS | Domingo, 24 de Enero de 2010 | |||
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Cuando al director del Colegio Cisneros de Santander, José Antonio Sánchez, se le pregunta sobre la vinculación que su centro tiene con las nuevas tecnologías no duda en contestar que es un «noviazgo» que dura desde 1986, «cuando los docentes quedábamos a las ocho de la mañana para formarnos en este tema». Ahora, 24 años más tarde, «tenemos las herramientas informáticas necesarias para poder trabajar bien». Casi ochenta ordenadores, a los que pronto se sumarán otros cincuenta procedentes del programa Escuela 2.0, conforman el equipo informático de este colegio donde las nuevas tecnologías están dentro de todas las áreas, «lo que llamamos integración curricular». Nuevo sistema La metodología en las aulas del Colegio Cisneros ha cambiado mucho en los últimos años para conseguir esta integración. Aunque José Antonio no es partidario de que los niños empiecen en el mundo de la informática «especialmente pronto», en su centro, los alumnos de las aulas de dos años ya hacen sus primeros pinitos, por ejemplo, familiarizándose con el ratón. A lo largo de los cursos, se van introduciendo un poco más en el mundo de las nuevas tecnologías, hasta llegar a quinto y sexto de Primaria donde «ya es un trabajo más complejo». Para realizar todos estos trabajos, el centro parte de la base del cloud computing (computación en nube), un paradigma que permite ofrecer servicios de computación a través de Internet, es decir, ofrece una especie ordenador virtual. Trasladando esta nube al colegio, los alumnos aprenden a manejar herramientas online, procesadores de texto «más allá del simple Word», hojas de cálculo o formularios, disponiendo siempre de ello a través de la Red. «Trabajar en la nube permite que haya una continuidad colegio-casa, ya que lo que se inicia en el aula de informática se puede continuar en la clase y en su propio domicilio». Gracias a este proyecto, en el Cisneros la informática ha pasado de ser algo individualista a ser una base para la cooperación entre alumnos. «Se crean grupos de trabajo y a través de un chat simulan que cada uno está en un lugar diferente, a pesar de estar en el mismo aula». De esta forma, tras elegir un coordinador, un tema y distribuir el trabajo, todos revisan lo que van haciendo los demás, quitando y añadiendo cosas, a través de documentos compartidos. Junto a ello, cada niño dispone de su propia cuenta de correo y su blog. Funcionalidad compleja En el tema de las «competencias básicas», según el director del Cisneros, este colegio utiliza las nuevas tecnologías para abordar «actividades funcionales complejas». La metodología consiste en plantear actividades de la vida diaria pero a la vez hacerlo de una manera interdisciplinar. «Son temas capaces de ser abordados desde distintas facetas como la literatura, las matemáticas, etc.». El profesorado En este sentido, José Antonio Sánchez considera el papel del docente como algo fundamental. «Los únicos que realmente nos hemos formado y estamos capacitados para este tema somos los profesores, eso sí, siempre con el apoyo de las familias». Sin embargo, este nuevo enfoque educacional puede resultar complicado para el claustro. Se han dicho adiós a las típicas clases donde se explicaba la lección para dar paso a una triple función mucho más complicada. «Lo que hace falta es enseñar al niño a que busque los contenidos, los procese y sea capaz de comunicarlos». Y es ahí donde los docentes adquieren una especial importancia ya que deben ser ellos los que les enseñen a encontrar la información, a ver qué es lo válido, procesarlo, simplificarlo y, por último, colocarlo en sus respectivos blogs. Renovación Pero no todo es cosa de los alumnos. El avance de las nuevas tecnologías hace que los profesores también estén en constante renovación. «La escuela se ha hecho mucho más compleja. Hoy en día los docentes deben ser multidisciplinares». Para ello, la formación es «fundamental», por lo que el propio centro imparte un seminario durante todo el curso sobre las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que ha sido bien recibido por el claustro. «Los profesores entienden que tienen que meterse sí o sí en este mundo. Es necesario cambiar la forma de dar clase y hacerlo de una manera radical». Lista Robinson Asimismo, las familias también cuentan con su rol en este asunto de las nuevas tecnologías. Desde el colegio, ya se han ofrecido sesiones informativas donde se les ha explicado la nueva metodología de trabajo. «Los padres deben saber qué es lo que sus hijos están haciendo cuando llegan a casa y entran en su correo». Pero José Antonio es consciente de que, a pesar de que el número de hogares con acceso a Internet es elevado, hay familias que no tienen los suficientes conocimientos sobre el tema. Por ello, una vez a la semana el centro les imparte una especie de tutoría, para los que no tienen recursos suficientes, donde se abordan temas tan variados como la seguridad en la Red. Y como «trabajar con las familias es algo fundamental», el Colegio Cisneros ha creado lo que ellos denominan 'la lista Robinson', a través de la cual los padres reciben las informaciones del colegio exclusivamente por correo electrónico y no por papel. «Llevamos tres años con esta técnica y, actualmente, ya contamos con más de la mitad de los padres». Un sistema donde las tecnologías se vuelven a unir a temas relacionados con la sostenibilidad y la solidaridad. «Con esta lista cumplimos dos objetivos. Por un lado, conseguimos beneficios ambientales y, por otro, todo el dinero que se ahorra lo enviamos a una cuenta de Unicef».
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