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A. G. P. |
Domingo, 24 de Enero de 2010 |
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Amaya Lavín, voluntaria en Perú: «Lo mejor de este tipo de iniciativas es el poder conocerte más a ti mismo, porque te pones ante situaciones a las que no estás acostumbrado en tu día a día cotidiano, porque, aunque tienes toda la cobertura de Sabática, estás sola, y si pierdes un autobús o en un desplazamiento no encuentras el alojamiento es cosa tuyas y tienes que espabilarte. Es el día a día de quien viaja solo. La mejor experiencia es simplemente todo aquello que te transmite esta gente cuando haces algo con ellos. Se supone que vas allí a ayudar, o con la intención de ayudar, y al final parece que te ayudan ellos mucho más a ti. La sonrisa y el abrazo que te encuentras allí no es comparable con los nuestros».
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