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CANTABRIA FORMA
Una prevención necesaria
patricia_delgado@innovacantabria.com PATRICIA DELGADO | Domingo, 21 de Marzo de 2010

                    Resumen de las revisiones necesarias. ::
                         INNOVA
Resumen de las revisiones necesarias. :: INNOVA

A lo largo de la última década, más de medio centenar personas han fallecido en nuestro país víctimas de una explosión o escape de gas, siete de ellas en nuestra comunidad autónoma.

Teniendo en cuenta que esta fuente energética es una de las más seguras que se conocen actualmente, tanto a nivel de producción como de transporte y almacenamiento, este dato viene a avalar la importancia que tiene la seguridad a la hora de realizar una instalación, utilizarla y llevar a cabo su mantenimiento.

La ciudadanía debe ser consciente de este hecho y aplicar una serie de medidas preventivas que le permitan utilizar el gas con garantías, sin riesgos para su salud y para la de quien les rodea, porque no hay que olvidar que un accidente con este combustible puede causar importantes destrozos en amplios radios de acción.

Así, es importante conocer el elemento que tenemos en nuestros domicilios, nuestras obligaciones en torno a su mantenimiento y las pequeñas acciones que podemos realizar para hacer un uso más eficiente y seguro de él.

Entre las más utilizadas

Actualmente, el gas es la segunda fuente de energía más utilizada después del petróleo, una posición que ha alcanzado gracias a que es una de las más seguras del mercado.

Además, es uno de los combustibles fósiles más limpios, ya que el nivel de las emisiones de CO2 que se deriva de su uso es mucho menor que el que provocan otras fuentes de energía.

Dentro de los gases combustibles existentes, el que se utiliza con mayor frecuencia es el gas natural, aunque también entran dentro de este grupo el propano o butano, el hidrógeno, el gas ciudad o de hulla, y el de agua.

El gas natural es una fuente energética no renovable que se obtiene a partir de la mezcla del metano y otros gases que se hallan en los yacimientos fósiles.

También se puede producir a través de procesos de descomposición de diversas materias orgánicas, dando lugar al conocido como biogás. Su fabricación supone un punto positivo desde la perspectiva medioambiental, pues supone el tratamiento de residuos sólidos biodegradables.

Este combustible, por sí mismo, no presenta ningún tipo de aroma, pero, para que su uso sea seguro, se le incorpora un producto químico que le otorga un característico olor, fácilmente detectable por cualquier persona.

Obligaciones del usuario

Pese a ser una fuente de energía segura, entraña ciertos riesgos y, para prevenirlos, existe una legislación nacional que establece una serie de obligaciones, y también de derechos, para los usuarios habituales de las instalaciones de gas.

Así, tal y como establece la Ley del Sector de Hidrocaburos, los titulares de una instalación o sus usuarios habituales son los responsables del mantenimiento, conservación, explotación y buen uso de la misma.

Para cumplir esta normativa, lo primero que hay que saber es que, ante cualquier anomalía, ésta debe ser comunicada al colectivo de instaladores autorizados, quienes, por su parte, tienen que emitir un certificado cada vez que realicen una revisión o modificación en una instalación.

Además, es obligatorio realizar una revisión cada cinco años y que ésta sea llevada a cabo por la empresa suministradora, que deberá efectuar el cobro a través de la factura habitual del gas. La compañía deberá notificar con cinco días de antelación, como mínimo, la fecha en que va a tener lugar la visita y, cuando ésta se produzca, el técnico que acuda al domicilio debe ir correctamente acreditado.

Estas cuestiones son relevantes porque se han detectado casos de personas que intentar realizar estas revisiones cobrando en metálico y sin ninguna autenticidad. Una medida ilegal que sólo tiene como fin estafar a los ciudadanos.

Ante una situación de estas características es preciso denunciar ante la autoridad competente y poner en conocimiento de la compañía la irregularidad detectada, pues es obligatorio, por ley, que este proceso se realice de la forma anteriormente descrita y, al mismo tiempo, si estas personas realizaran la revisión se pondría en peligro la propia instalación, ya que estaría siendo manipulada por una persona no autorizada que, en ningún caso, puede determinar la seguridad de la misma.

En cuanto a la revisión en sí misma, debe controlarse la estanqueidad de la instalación y su buen estado de conservación, la combustión higiénica de los aparatos y la correcta evacuación de los productos de la combustión.

Por otra parte, el usuario de gas natural debe saber que si se produce cualquier anomalía en su instalación, es responsable de corregirla a través de un técnico autorizado, que deberá entregarle un justificante que acredite el trabajo realizado.

Reclamaciones

En caso de tener algún problema con la instalación, el usuario debe acudir a distintas vías, en función de cuál sea el elemento detonante de la avería.

Si ésta está relacionada con el suministro, el contacto debe realizarse con la empresa distribuidora. Si tiene que ver con la construcción que rodea a la instalación, la reclamación debe dirigirse a la empresa contratada para efectuar la obra. Finalmente, si el fallo procede del aparato de gas instalado, la caldera o el calentador, hay que comunicárselo a los servicios de asistencia técnica oficiales del fabricante de dicho aparato.