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| Cantabria estudia la cría de la anchoa en cautividad |
| MARTA G. DE ROZAS | Domingo, 03 de Enero de 2010 | |||
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Ante la escasez de recursos pesqueros naturales y una mayor demanda de pescado, se ha creado la necesidad de investigar y encontrar nuevas especies marinas cultivables. Algunas de las especies comercializadas en España, como el rodaballo o la lubina ya mantienen un elevado consumo gracias a este tipo de producción, la acuicultura. En este contexto, el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad del Gobierno de Cantabria han presentado un convenio de colaboración destinado a la realización de un estudio de viabilidad del cultivo del bocarte. Un proyecto que se desarrollará durante tres años bajo la dirección de Carlos Fernández Pato, doctor en Biología, que desarrolla su trabajo de investigación en el IEO, en Santander y que cuenta con una dilatada experiencia en el campo de la acuicultura marina. Objetivo El objetivo del proyecto es disponer de una técnica que permita obtener ejemplares de anchoas de tamaño y calidad adecuado como para que se puedan destinar al abastecimiento de la industria conservera o se puedan usar como cebo vivo, destinado a pesquerías de otras especies, principalmente túnidos. También se contempla que esas anchoas puedan acabar en el mercado para consumo en fresco. De esta manera, se pretende que en tres años se pueda con contar con un bocarte criado en cautividad que sirva para salazón, manteniendo, además, la garantía de calidad de la anchoa del Cantábrico, ya que debido al cierre de la pesquería este pescado no se ha podido capturar en el mar desde 2005. Un bocarte que no tendrá parásitos, pero en el que será necesario asegurar que mantiene una variabilidad genética la cual, incluso, permita en el futuro utilizarlo para repoblar la pesquería del Cantábrico. El proyecto incluye, además, un análisis bioquímico de la composición de la anchoa que se encuentra en el mar para que la cultivada tenga los mismos ácidos grasos, proteínas y textura. Asimismo, mediante este proyecto se pretende demostrar que es posible criar bocartes. De hecho, el Centro Oceanográfico de Santander del IEO cuenta con ejemplares de esta especie, capturados en el mar, que viven perfectamente en cautividad, alimentándose del pienso elaborado por el propio laboratorio. Estos bocartes forman parte del proyecto que el IEO, el Instituto Vasco de Investigación Marina, el Acuario de San Sebastián y la Universidad de Oviedo están llevando a cabo para caracterizar genéticamente esta especie. Los estudios llevados a cabo por este grupo investigador servirán de base para el proyecto que se desarrollará al amparo del presente convenio. Una iniciativa cuya utilidad será comprobar a corto y medio plazo si las especies criadas en cautividad resisten los envites de la Naturaleza. En definitiva, el éxito de este proyecto despejará las dudas que, actualmente, preocupan a la industria conservera de Cantabria, un sector de gran importancia para la economía regional. La anchoa La anchoa del Cantábrico es una anchoa muy apreciada por su riqueza nutricional y su textura y sabor característicos. Su suministro se ha visto amenazado por una alarmante escasez, a consecuencia de una prolongada sobreexplotación del caladero, que obligó a prohibir su pesca en el 2005. Aunque ahora los ministros de Pesca de la UE han abierto la veda y los últimos datos apuntan a una recuperación de la biomasa de ejemplares jóvenes, hasta un 33% mayor que cuando se cerró la pesquería, sólo una futura explotación racional y una producción complementaria, como la que se intenta conseguir desde el IEO, pueden garantizar la sostenibilidad de la especie.
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