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| SI LAS CASAS AHORRASEN. |
| FRANCISCO JAVIER FERNÁNDEZ CAMPAL | Domingo, 20 de Junio de 2010 | |||
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La casa de cada uno de nosotros puede hacer mucho por la casa de todos, que es la Tierra. Si nuestras casas ahorrasen, consumirían menos energía, tanto renovable como derivada del petróleo. De este modo producirían menos contaminación y tendrían menos impacto sobre el clima y sobre la variedad de vidas que a su amparo se desarrolla. Si nuestras casas ahorrasen, nuestro mundo sería más limpio, más razonable, más seguro, más viable. Entonces la pregunta es: ¿pueden nuestras casas cumplir una misión tan importante? La respuesta es clara: el modelo de una «casa que ahorra» demuestra que resulta tecnológicamente posible, económicamente rentable y socialmente necesario convertir a nuestras casas individuales en grandes colaboradoras de la gran casa común de los seres humanos, el planeta. Se calcula que en España nos ahorraríamos hasta un 30% de la factura energética total, y del volumen de gases de efecto invernadero asociados a ella, si nuestras casas fuesen más eficientes en el uso de la energía. El consumo de energía medio en Europa se reparte como sigue: el 41% se lo llevan los edificios, con mención especial a sus sistemas de calefacción o aire acondicionado; el 30% se emplea para mover el transporte; y el resto se utiliza en los sectores industriales y empresariales para producir bienes y servicios. Por tanto, si logramos reducir significativamente el gasto energético de las viviendas y edificios, haremos una contribución crucial a la viabilidad de nuestro modo de vida y de nuestro entorno. Y esta es la convicción esencial, el alma de la Fundación La Casa que Ahorra: la idea de que nuestras casas son la clave para gestionar bien la casa global. La técnica viene en nuestra ayuda. Hace ya tiempo que es posible, gracias a la selección de una orientación favorable y un diseño compacto de nuestros edificios, pero también y sobre todo, a la optimización del aislamiento y los vidrios empleados en fachadas y tejados, reducir el consumo energético de una casa hasta en un 90%. Esto es mucho beneficio para el bolsillo de las familias, mucho también para la autonomía energética de España, y representa una extraordinaria apuesta a favor del medio ambiente y la sostenibilidad de nuestro estilo de vida. La Fundación La Casa que Ahorra es joven, pero ya está metida de lleno en la promoción de una nueva cultura de la edificación sostenible, en el impulso al gran sueño de unas ciudades y pueblos que sirvan a la conservación de la calidad de esta Aldea Global en la que todos vivimos. Acabamos de hacer nuestro primer acto oficial en Santander, invitados por su alcalde, Íñigo de la Serna, a la reunión de la Red Española de Ciudades por el Clima. Estamos ya presentes en acontecimientos como Solar Decathlon Europe 2010 que acaba de iniciarse en Madrid, y vamos a promover la innovación, la investigación y la colaboración en materia de edificación energética y ambientalmente responsable. Nuestros patronos son entidades de ámbito internacional con larga experiencia en España, líderes en innovación y desarrollo, que desean divulgar el potencial que ya existe para comenzar una profunda reforma de nuestra manera de entender los hogares y los edificios públicos. Como primer objetivo, una realidad que puede ser cuantificada con facilidad: ayudar a rebajar la factura ambiental y económica derivada del uso de la energía, sobre todo de la que procede del petróleo y que sabemos es la más contaminante. Para difundir de forma accesible información sobre este ámbito y para promover los valores de la sostenibilidad, la Fundación La Casa que Ahorra, desde su sede en Madrid, actuará por toda España, cooperando con colectivos cívicos, ayuntamientos, entidades del sector de edificación, expertos, universidades. en suma, con todos los interesados, que son casi todos los ciudadanos de nuestro país. Porque este es un reto de país y de lo que España va a hacer para impulsar la estrategia de la Unión Europea, de cara a 2020, de mejorar la eficiencia energética, el uso de renovables y reducir los gases de efecto invernadero. Cada uno de los conceptos, en un 20%: el famoso 20-20-20. La Casa que Ahorra propone, pues, un ideal ambiental y social plenamente solidario. De cada 10 edificios españoles, 8 se construyeron antes de la nueva normativa técnica que fomenta la eficiencia energética. Por tanto, hay mucho trabajo explicativo por delante, para mentalizar a la sociedad de que el mantenimiento y rehabilitación del parque de viviendas, si se hace bien en los próximos años y décadas, nos convertirá en un país que ahorra energía, contamina menos y dedica sus recursos económicos privados y públicos a otros fines más saludables que despilfarrar energía térmica por tejados, muros, suelos y ventanas. Un derroche que pasa desapercibido por invisible, pero que la ciencia pone hoy ante nuestros ojos de una manera tal, que si somos responsables no podemos mirar hacia otro lado ni olvidarlo. Lo que más ahorra una "casa que ahorra" son. problemas. Ahorrémonos, pues, los problemas individuales y colectivos de la vieja cultura de la edificación no sostenible. El futuro es de las casas que ahorran, y nuestra Fundación ha nacido para compartir con todos esta convicción y contribuir en su parte correspondiente a tratar de mejorar nuestro mundo. Gracias, Santander y Cantabria, por este primer encuentro en la espléndida península de La Magdalena. Cuando uno está en Santander, desde luego puede contemplar una de las bellezas de nuestra gran casa común, la que entre todos debemos cuidar.
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