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Se necesitan expertos en gestionar entornos sanitarios
PATRICIA DELGADO patricia_delgado@innovacantabria.com | Domingo, 24 de Octubre de 2010

Un buen conocimiento de la organización en la que se trabaja, de sus objetivos, de las personas que forman parte de ella, de sus debilidades y fortalezas, de sus problemas y de los éxitos que ha conseguido. Éstas son algunas de las nociones que debe tener un profesional que desempeñe tareas de organización en entornos sanitarios.

Además, también debe reunir una serie de cualidades, como ser capaz de entender el entorno en el que trabaja, saber resolver los obstáculos que se vayan presentando, ser un buen comunicador, tener inteligencia emocional, ser creativo y estar preparado para innovar y aprender constantemente.

Habilidades todas ellas que pueden ser inherentes al profesional o ser adquiridas con el entrenamiento adecuado.

Una formación especializada que, en la materia que nos ocupa, está accesible a través del Máster de Dirección y Gestión de Servicios Sanitarios, desarrollado en colaboración por la Universidad de Cantabria y la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria.

La propuesta, que está a punto de iniciar su tercera edición, tiene como objetivo formar a profesionales en un perfil laboral que, hasta ahora, no había sido contemplado de forma específica en otros programas formativos.

Tareas asociadas

Los empleados expertos en dirigir y gestionar servicios sanitarios se ocupan de una amplia diversidad de tareas que tienen su reflejo en el citado máster.

Entre ellas, David Cantarero, director del máster de la UC, apunta la «dirección y gestión de equipos y servicios de atención primaria y especializada, así como la coordinación de los distintos servicios, de la organización, los procesos y de la condición humana de los trabajadores que estén a su cargo».

Desempeñar estas funciones implica, continúa, elaborar «una planificación estratégica, un plan de desarrollo, establecer la dotación y el presupuesto adecuado, así como efectuar tareas de vigilancia y control de las instituciones sanitarias, previendo fallos y, en caso de que estos se presenten, corregirlos oportunamente».

Estamos ante un trabajo de altísima responsabilidad, pues, como bien señala el director del máster, «un simple error en algo tan importante como la sanidad tiene unos altos costes económicos y de oportunidad».

El sistema sanitario es consciente de la fina línea que separa un buen trabajo de uno malo en esta área y, por eso, además de investigar y apostar por su modernización, cada vez, se aprecia con más claridad la necesidad de contar con profesionales cualificados en las tareas de dirección y gestión.

Respecto a la situación en que se encuentra actualmente el sector sanitario en nuestro país, Cantarero asegura que «puede ser considerado como uno de los más importantes e innovadores».

Y, entre los desafíos y retos que tiene por delante, señala «la necesidad de nuevos productos para patologías cada día más sofisticadas y 'personalizadas'. Este déficit de innovación exige que se pongan en marcha nuevas estrategias en las actividades de I+D y que se construyan verdaderas relaciones de trabajo con hospitales, compañías aseguradoras, pacientes, consumidores, Administración central, comunidades autónomas, médicos, farmacéuticos y comunidades científicas».

Tendencias

Las nuevas tecnologías, contempladas como cualquier nueva invención que pueda ser empleada para proteger la salud, se han convertido en protagonistas de este sector, ya que pueden aplicarse en multitud de departamentos, como el desarrollo de «productos farmacéuticos y sanitarios o nuevos procedimientos y sistemas organizativos», enumera el profesor de la UC.

Muestra de ello es que, hoy en día, es posible encontrar muchísimos ejemplos de aparatos y sistemas tecnológicos que han contribuido a mejorar la atención sanitaria. «La monitorización de personas mayores o enfermas, no sólo con sensores, sino también con sistemas que registran cambios en el estado de ánimo y el comportamiento o la monitorización del movimiento de los pacientes, que incorpora dispositivos capaces de detectar dificultades motrices o caídas» son algunos de ellos.

Ejemplos que, además, ilustran las tendencias que sigue esta innovación tecnológica, encaminada hacia el desarrollo de sistemas de prevención y tratamiento temprano, que permitan actuar con mayor rapidez y evitar que lleguen a producirse problemas o enfermedades.

Más allá de las posibilidades de modernización que ofrecen las nuevas tecnologías, la evolución y mejora del sistema sanitario también depende de otros planes y propuestas. En este sentido, «a nivel europeo se está extendiendo la tendencia de promover la innovación en la sanidad a través de proyectos participativos, que faciliten el intercambio de ideas y experiencias entre los diferentes actores», expone Cantarero.

Iniciativas como Innovation Care o New Methods for User-driven Innovatio n in the health care sector, puestos en marcha en Dinamarca, Suecia y Noruega, son buenos ejemplos del tipo de programas que se están desarrollando para hacer más fluida esta comunicación entre los distintos agentes que están vinculados al sector.

Referentes en España

David Cantarero señala los modelos de Euskadi y Andalucía como muestras de una buena gestión sanitaria. En el primer caso, indica el profesor, «el Departamento de Sanidad ha lanzado una iniciativa para elaborar un Código de Buen Gobierno de la Sanidad. Está desarrollado por un comité de expertos pero, además, también se ha abierto el debate a los ciudadanos».

Respecto al caso andaluz, continúa, «el desarrollo y consolidación de distintos programas de acreditación, así como el impulso a iniciativas novedosas como el Observatorio para la Seguridad del Paciente, han hecho que su modelo sea un referente en calidad asistencial para otras regiones».

Todo esto da pie a pensar que el sistema sanitario está en constante movimiento, siguiendo un camino sin paradas hacia un mejor servicio, el cual requiere profesionales que lo dirijan y gestionen no sólo con los conocimientos específicos apropiados, sino también con el mismo espíritu innovador.