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| PATRICIA DELGADO patricia_delgado@innovacantabria.com | Domingo, 07 de Noviembre de 2010 | |||
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El de las leyes es un mundo que siempre se asocia con grandes tomos de libros, tradición y una limitada capacidad de evolución. Pero, ¿es realmente el Derecho una disciplina tan estática? El Grupo de Investigación de Derecho e Innovación de la Universidad de Cantabria es una muestra de lo contrario. «Aunque la investigación en esta materia es relativamente reciente, porque el Derecho suele ir a remolque de las nuevas tecnologías, lo cierto es que supone situarse en la vanguardia de la doctrina actual», afirma Eduardo Vázquez, responsable de este equipo de trabajo de la institución académica. La tecnología y el Derecho ya no están unidos sólo por ingentes bases de datos, sino que han forjado un vínculo que va mucho más allá y que se sustenta en la propia evolución de la sociedad a la que sirven. En este contexto es en el que alcanzan su máximo sentido las investigaciones que lleva a cabo el grupo dirigido por Vázquez. Tal y como él explica, «el verdadero carácter innovador de nuestros proyectos es que tienen una vocación de investigación aplicada y de transferencia de conocimiento a la sociedad». Y la trascendencia de todo este trabajo, apunta, «se observará cuando se generalice el uso de estas nuevas tecnologías por ciudadanos y operadores jurídicos». Según el investigador, alcanzar este uso generalizado implicará que «se ha logrado enseñar a los ciudadanos a atender a la solución de los problemas por sí mismos, en lugar de fomentar el constante recurso a los tribunales». Pero no es ésta la única ventaja que aporta la implantación tecnológica en el ámbito del Derecho, también permitirá fijar una serie de pautas para que, de forma automatizada, se puedan aplicar todas las garantías legales y respetar los derechos de los usuarios. Y, ¿por qué es importante seguir este camino? Desde el grupo de investigación la respuesta es clara, «porque el Derecho y la Sociedad de la Información están conectados en una constante evolución». Actualmente, considera Vázquez, «vivimos en la Sociedad de la Información y del comercio electrónico, por lo que el Derecho no puede quedarse anclado en el pasado». Por eso, la tecnología aplicada a esta disciplina ya no es un objetivo para el futuro, es el presente, y la «modernización de la justicia ya es un hecho», sentencia el investigador. Y es esta realidad la que impulsa el trabajo que desarrolla el Grupo de Derecho e Innovación de la UC, el objetivo de «procurar un impulso constante a la actualización de nuestra disciplina». Proyectos en desarrollo Actualmente, el grupo de investigación trabaja en torno a cinco grandes líneas temáticas: el Derecho y las nuevas tecnologías, la negociación, mediación y resolución alternativa de disputas, especialmente su modalidad electrónica; la protección de datos personales, registros telemáticos y creación de simuladores en el ámbito del Derecho patrimonial, inmobiliario, de familia, de la persona y sucesorio; y un Know How propio diseñado junto a la empresa CRV, cuyo objetivo es controlar y verificar medidas de seguridad en los ficheros de datos personales. «Se trata de diversos proyectos punteros en los que se combinan técnicas y conocimientos multidisciplinares», explica Vázquez. Una combinación necesaria en tanto que estamos ante una disciplina que influye sobre la sociedad a muchos niveles y que, por tanto, necesita adaptarse a sus cambios y generar soluciones que respondan a las necesidades que vayan surgiendo. La tecnología cumple un papel crucial en es este proceso, ya que «es, al tiempo, una herramienta al servicio del Derecho y uno de los factores de la realidad social que mayor incidencia tiene en el Derecho», asegura el profesor. En este sentido, continúa, «sobre la base de estudios previos de la realidad económica y social, se crean herramientas de simulación jurídica con fundamento en las soluciones normativas previstas expresamente, la estadística o los precedentes obtenidos de soluciones jusrisprudenciales, arbitrales o negociales, entre otros factores». Así, si se identifican correctamente las variables o metadatos que deben incluirse en los simuladores jurídicos, es posible crear herramientas que calculen, de forma automática, la cuantía de una indemnización o pensión, así como, por ejemplo, el nivel de protección de los datos contenidos en un fichero determinado. Ésta es una muestra de la labor que realiza este grupo de investigación de Cantabria, aunque no su apuesta más ambiciosa. Este honor corresponde al «diseño de una plataforma de resolución electrónica de disputas en la que se puedan desarrollar mediaciones, arbitrajes y negociaciones de forma automatizada o semiautomatizada», presenta Vázquez. Tendencias Con razón éste es uno de los proyectos más importantes para este equipo de trabajo, pues los sistemas electrónicos se están consolidando como una política de atención al cliente por la que han apostado las grandes compañías tecnológicas. «El éxito de estas experiencias -argumenta el responsable del grupo de investigación cántabro- viene determinado por obtener soluciones rápidas, económicas y satisfactorias ante las reclamaciones de los clientes». Sin embargo, prosigue, «el factor decisivo para que estas empresas ofrezcan sistemas para resolver disputas es que aportan confianza y seguridad en los productos ofrecidos y en las propias empresas». Aunque en Europa aún no se ha avanzado demasiado en esta materia, ya existen algunas experiencias, como la iniciada por el Ministerio de Justicia en Gran Bretaña o las cámaras de comercio en Italia. En el caso de nuestro país, ya está previsto generar el marco legislativo necesario para su implantación, aunque aún no se cuenta con modelos de aplicación. Será a través del anteproyecto de Ley de Mediación, que contempla la mediación electrónica obligatoria para las reclamaciones de poca cuantía. Y para cuando llegue el momento de convertir en realidad esta tramitación electrónica, el Grupo de Derecho e Innovación de la Universidad de Cantabria ya tiene desarrollado un prototipo original que pretende ser el primero en su género.
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