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YO SOY INMIGRANTE DIGITAL
No sin mi móvil
VIOLETA GONZÁLEZ violetez@ole.com | Domingo, 20 de Febrero de 2011
                    Las aplicaciones para móviles cuestan de media entre 1 y 4 euros. ::
DM
Las aplicaciones para móviles cuestan de media entre 1 y 4 euros. :: DM

 

 

Si padeces daltonismo, existe una aplicación para tu smartphone, ya sea un iPhone o utilice tecnología Android, que ofrece en la pantalla del móvil una versión corregida de la realidad, y permite al usuario con esta dolencia diferenciar los colores con los que tiene problemas. Dankam, que así se llama esta app, está disponible en el Android Market y en iTunes para iPhone, al precio de 3 euros.

Por algo más (75 euros) y con un iPhone, puedes hacerte un electrocardiograma. El sistema es muy sencillo: te colocas sobre el pecho el aparato, recubierto por una funda con sensores que se comercializa junto con la aplicación iPhoneECG, y podrás controlar tu ritmo cardíaco en cualquier lugar. Hay otras 17.000 aplis sanitarias en el mercado, la mayoría de pago.

Igualmente práctica es la nueva aplicación disponible en CaixaMóvil Store, la tienda de aplicaciones de la entidad bancaria, para el pago de recibos. Esta aplicación fotografía el código de barras del recibo, que se transforma automáticamente en los datos necesarios para realizar la transacción de pago.

Más divertida, Hour Face es una aplicación que, a partir de una fotografía, permite predecir cómo lucirá una persona en el futuro y te muestra en 3D el paso de los años en tu cara. Cuesta 2,39 euros.

Las aplis, aplicaciones -apps, de applications, en inglés-, son programas informáticos pensados para los teléfonos móviles. También la agenda es una apli, y el correo, la cámara, el despertador o el reproductor de música. Estas son las que suelen venir de serie con el aparato, pero hay más, miles, cientos de miles para cada persona, para cada necesidad. Hay juegos, utilidades, aplicaciones de productividad, comunicaciones. Muchas apps son gratuitas y otras se compran por un precio casi simbólico: entre 1 y 4 euros es lo más común. Algunas han vendido millones de licencias, convirtiéndose en un negocio millonario. Solo en España, este año, según datos de la consultora alemana Research2guidance, generarán 236 millones de euros y contarán con 13 millones de usuarios potenciales.

El enorme auge de las apps proviene de la habilidad de Steve Jobs para generar un ecosistema propicio para su desarrollo. Apple pensó su App Store, que nació en 2008, para sus propios desarrolladores y se encontró con que informáticos externos también querían participar. A la tienda de Apple, le siguieron las de Google (Android Market), Nokia (Ovi), Blackberry (App World) y Microsoft (Marketplace). Todos han querido construir tiendas similares lo más rápido posible, para conseguir una oferta competitiva de aplicaciones que haga sentir a los usuarios que aquello que necesitan está al alcance de su mano.

Un aspecto muy interesante de las apps stores es que son plataformas abiertas, en las que, por un lado, los desarrolladores pueden subir y vender sus aplicaciones; y, por otra, los usuarios o propietarios de smartphones pueden descargarse las aplicaciones, gratuitas o de pago.

Los ingresos para sus promotores provienen pues de dos vías: los que aportan los desarrolladores de aplis por incorporarse a la plataforma y los que generan los usuarios de móviles.

Desde el punto de vista del desarrollador de aplicaciones móviles, disponer de un mercado centralizado, al que acceden millones de clientes potenciales, es una clara oportunidad de negocio. En cuanto al reparto de beneficios, cada compañía propone un modelo distinto, pero la práctica más extendida es un 70% para los desarrolladores y un 30% para la tienda online.

Se calcula que hay ya más de medio millón de programadores de todo el mundo creando aplicaciones. Es habitual que se organicen desafíos o concursos para premiar a las mejores.

En Cantabria al menos dos empresas, Parsec y CRV, han desarrollado aplis y las están comercializando en estas plataformas. Un mapa de carreteras de Cantabria (CRV), también apto para Ipad, puede adquirirse en Apple Store. En la misma tienda online encontraremos GestureMusic, app para escuchar música de forma segura al volante, y ParsecCalc, un conversor de divisas, ambas de Parsec.

Estas tiendas oficiales, no obstante, tienen restricciones. Apple se atribuye la potestad de rechazar aplicaciones. Esta práctica se denomina «filtrado» y, en teoría, tiene como objetivo depurar las apps intrascendentes de las interesantes para facilitar la tarea de encontrarlas al usuario. Apple las muestra en el orden que cree conveniente y según su sistema de valoraciones. Además, esta gran diversidad de plataformas, entornos de desarrollo y canales de comercialización, representa un complicado reto para los desarrolladores a la hora de definir su estrategia de distribución y desarrollo. Estar en todas las plataformas y dar soporte a todas las versiones de los sistemas operativos supone un coste que en muchos casos no es asumible y en otros no resulta rentable.

A pesar de todo, el modelo de negocio de las apps stores es atractivo: tenemos desarrolladores que crean aplicaciones para nosotros, cuantas más aplicaciones y mejores tengamos para nuestro sistema operativo mejoramos la satisfacción de nuestros clientes, vendamos o no, tenemos pago por suscripción de los desarrolladores, pero si además vendemos nos llevamos un 30% de los beneficios del trabajo del desarrollador.

Al final, la batalla entre plataformas es por el control del ecosistema. Un ecosistema rico ofrece más opciones al usuario final, atrae más tráfico y, por tanto, genera mayores ingresos y fidelidad de usuario para sus miembros. Quien controla o domina el ecosistema se sitúa en posiciones de mayor beneficio.

Se trata de un juego de escala; ganará quien atraiga más usuarios y desarrolladores.

Stephen Elon, CEO de Nokia, que ha perdido su posición de liderazgo en el mercado, lo reconocía ante sus trabajadores: «La batalla de los dispositivos se ha convertido en una guerra de ecosistemas, donde los ecosistemas no son sólo el hardware y el software del dispositivo, sino también los desarrolladores, las aplicaciones de comercio electrónico, la publicidad, la búsqueda, las aplicaciones sociales, los servicios de localización, las comunicaciones unificadas y muchas otras cosas». Nokia ha reaccionado y acaba de firmar una alianza estratégica con Microsoft para unir fuerzas y crear de forma conjunta «un nuevo ecosistema móvil global».

Como estas plataformas, otras empresas están empezando a preguntarse por qué limitar el uso de sus recursos a su propio modelo de negocio. Las empresas están empezando o bien a compartir sus recursos con terceros con el objeto de crear valor, o bien a utilizar recursos externos. Definidos como modelos de negocio abiertos, la razón que lleva a las empresas a adoptarlos es la necesidad de acelerar la creación de valor. Su filosofía: la conexión entre organizaciones que necesitan ideas y organizaciones que pueden ser una fuente potencial de ideas.