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Tras su experiencia en el mundo laboral, Sebi asegura haber encontrado el área que le apasiona: «todo lo relacionado con el comercio, transporte y la informática, así que voy a seguir formándome en este campo». «Seguiré estudiando para poder trabajar algún día en un puesto similar al desempeñado en la Cámara de Cantabria», señala el joven. Como Sebi y Laura, casi 500 alumnos participan este curso escolar en esta iniciativa, que se lleva a cabo entre los meses de enero y junio, unas cifras muy superiores a las registradas en los primeros años de vida del proyecto, cuando la cifra de alumnos apenas superaba el medio centenar. También ha crecido el número de centros y empresas participantes, que una vez conocen el proyecto, deciden sumarse de nuevo. Este es el caso de Talleres Vulco, que ha colaborado en esta iniciativa durante cinco años.
Luis Pla es el responsable de la empresa, en la que realiza sus prácticas uno de los alumnos cántabros de cuarto de ESO, Ion Pituscan. «Ayuda a un oficial del taller en todo lo que necesite, observa como se trabaja y va conociendo la maquinaria, las herramientas y el funcionamiento de los coches», explica Pla. «Los jóvenes se integran fácilmente e incluso algunos de los que han hecho prácticas, después se han quedado trabajando», agrega el responsable de Talleres Vulco. Y es que una parte de los alumnos que participan consiguen un puesto de trabajo; aunque suelen ser temporales y la mayoría durante el periodo estival, coincidiendo con las vacaciones escolares. Pla anima también a los jóvenes a apostar por la formación profesional, «por los oficios, que se están perdiendo». «No todos valemos para ser abogados o médicos. También son necesarios los peluqueros, mecánicos, electricistas, carpinteros, por lo que es necesario seguir conservándolos», señala.
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