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| SEGUNDA PARTE DEL PEPINO |
| JUAN QUINTANA | Domingo, 12 de Junio de 2011 | |||
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La llamada crisis del pepino tiene muchas ramificaciones. Por un lado ha arrasado con parte de la campaña de todo un producto de la huerta; pero el impacto podría llegar a ser peor en otros subsectores si no se actúa con rapidez. Ahora entran en pleno rendimiento otras campañas de comercialización hortofrutícola, como es el caso de la fruta de hueso, una de las joyas de la corona del sector agrícola español. Con carácter general se ha atacado con esta crisis a la marca España en todo lo que afecta a frutas y hortalizas. Hay que recordar que el principal destino de las exportaciones de fruta de hueso españolas es Alemania, así como otros países del centro y del norte de Europa. La semana pasada ya se empezaron a cancelar pedidos con destino al mercado alemán, también a otros países. Con esta coyuntura, desde el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino se asegura que se van a poner en marcha medida compensatorias para el mercado español. Las primeras de ellas se engloban dentro de las propias medidas de gestión de crisis que pertenecen a la Organización Común del Mercado (OCM). Consisten en pagar un montante por retirar parte del producto, lo que permite eliminar parte de los excedentes. En general estas ayudas han sido poco eficientes en el sector de las frutas y hortalizas, no solo por el bajo precio compensatorio, sino también por la compleja burocracia y los costes añadidos que la acompañan. Hay que tener en cuenta que la retirada se produce desde almacén, con todos los costes ya ejecutados y que la propia retirada implica otros costes, como el transporte, la biodegradación, etc. La segunda medida que es imprescindible articular son las ayudas extraordinarias, al margen de la OCM, que necesitan acuerdos globales a nivel europeo. Estas ayudas, son necesarias para paliar los daños en el caso del pepino y otras hortalizas, pero no va a ser una alternativa para la fruta de hueso. Para la defensa de esta estrategia y para acometer un proyecto sólido de promoción de la imagen del producto español, es imprescindible la acción del gobierno; de un Presidente que lidere la defensa del producto español, que exija disculpas y responsabilidades y que sea el abanderado de la calidad de nuestro sector hortofrutícola. A tenor de lo visto hasta ahora y del papel marginal que ha dado al agro español en sus años de gobierno, cuesta creer que vaya a liderar este proceso. Una lástima. Sin embargo, esta crisis debe hacer reflexionar, y es posible que así sea, sobre lo estratégico de nuestro sector alimentario, sobre la calidad y la seguridad del modelo productivo español y sobre la fragilidad del mismo; aunque no por falta de profesionalidad, modernidad o eficiencia, sino por las características intrínsecas de los productos y de su mercado.
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