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PANORAMA CANTABRIA
«Con ocho años ya me apartaban dinero para la jubilación»
ALBERTO VELÁZQUEZ | Domingo, 17 de Julio de 2011

Niño y genio precoz, Julio Bocca (Munro, Argentina, 1967) se retiró como bailarín en 2007, en una apoteósica despedida al pie del Obelisco de Buenos Aires a la que asistieron 300.000 personas. Cuatro años después, ha llegado a España al frente del uruguayo Ballet Nacional del Sodre con 'Noche de danza', un homenaje a coreógrafos latinoamericanos, con música neoclásica, Mahler, tango... Hablamos junto a un enorme ventanal de los Teatros del Canal, en Madrid. Su voz, sus manos, repasan en minutos recuerdos de lo conseguido por un número uno.

- ¿Cuándo recibió su primer dinero por bailar?

- Empecé a prepararme con cuatro años, pero mis primeros pesos llegaron cuando tenía 8 años, en la escuela del Teatro Colón. A veces, en las grandes obras necesitaban niños, y ahí estaba yo. ¿Cuánto me pagaron? No me acuerdo, muy poco. Además, con la moneda argentina, que va por millones, no lo sé. Lo que sí recuerdo es que ya me apartaban para la jubilación. Que ahora no me lo evalúan, por cierto, pero bueno.

- ¿Y cuándo se dio cuenta de que ya estaba enfilado a vivir de la danza?

- Casi siempre trabajé en el Colón y, desde allí, viajé a Venezuela con 14 años, donde fue mi primer contrato como total, unos 1.000 dólares al mes. ¡Pero, ojo, que tenía que pagarme todo! Fue el punto de partida, una señal clara de que también tenía posibilidades de ser un bailarín con proyección internacional. Con 15 años me llamaron para el Ballet Municipal de Río de Janeiro como invitado y vi, ante la reacción del público y de los responsables, que podía seguir mi camino, en una profesión que suponía, después de mucho esfuerzo y entrenamiento, subir al escenario, donde olvidas todo y eres feliz.

- Si reparte la importancia del talento, del esfuerzo, en la danza, ¿cómo lo haría?

- Tiene que tener un 100% de personalidad, de talento, y un 200% de disciplina. Yo, por lo menos, tenía que cuidarme en las comidas, entrenar todos los días, mañana, tarde y noche hasta el último día de mi carrera. No veo otra forma de hacerlo.

- ¿Cómo afronta la gestión y la organización del trabajo de los demás?

- Soy sincero; me costó al principio. Tengo un carácter difícil en el sentido de que soy exigente, quiero que esté todo ya y que esté bien, así que me costó mucho aprender a ver el trabajo de los demás. Cuesta frenarse, ser menos ansioso, pero creo que he conseguido buenas relaciones con los equipos y creo que guardan buen recuerdo de mí en las distintas compañías. La clave es que hacemos un trabajo en equipo, todos tenemos que ser uno ahí arriba, el espectáculo somos todos, es más lindo llevarse bien con el cuerpo de baile y con los técnicos, aportan energías diferentes que confluyen en un objetivo común.

- ¿Cómo es, a la hora de trabajar o comportarse, el bailarín del siglo XXI?

- Antes había más disciplina que ahora, no hay esa respuesta a la disciplina. Un maestro o un director te explicaba algo y lo hacías o lo hacías. Ahora hay más preguntas, más. no sé. En ocasiones se pierde la atención a lo que el maestro está indicando. En cuanto a los conocimientos, ahora cuentan con que, gracias a Internet, hay muchísima información

- ¿Y cuál es la edad de 'jubilación' de un bailarín y cómo suelen afrontar su futuro laboral?

- Debe retirarse a los 40, máximo 45. A partir de ahí, pueden llegar a ser coreógrafos, maestros, hay quien forma su propia compañía. En Estados Unidos, por ejemplo, hay muchos que llegan a ser administradores o jefes de escenario. Por mi parte, intento que los bailarines sepan que cuando se retiren son jóvenes, y que hay que prepararse; para las audiciones exijo el bachillerato concluido para que nadie se quede en el camino sin saber qué hacer.

- Le ha tocado, como a todos, 'bailar' con la crisis, ¿cómo la afronta?

- Nos afecta bastante, aunque en Uruguay tengo que agradecer el apoyo estatal, con cinco patrocinadores; dos privados y tres del estado, a lo que hay que añadir que la danza siempre ha sido la más sufrida, la última de la lista. Y eso que los bailarines tenemos más horas de trabajo y preparación que compañeros de otras disciplinas.

- ¿Qué opina del actual nivel de la danza en España?

- El nivel es maravilloso, pero están más fuera que en España, al no haber compañías para acogerlos. Creo que se va a formar una compañía que pueda hacer de todo, que englobe clásico y contemporáneo, como la Ópera de París, la Scala.

- Y ya que se acerca el verano y está de gira por España. ¿se marcará algún baile que no sea clásico?

- Ufff, ya he bailado demasiado para hacerlo en el tiempo libre. Si estoy muy borracho bailo algo de salsa. Bueno, lo prefiero al 'pum-pum', eso no lo veo. Lo que sí me gusta es descansar; durante muchos años trabajaba de mañana, dormía una siesta y volvía a trabajar hasta la noche. Ahora tengo más tiempo para descansar, y lo aprovecho siempre que puedo.