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| Regreso a la pesadilla |
| INNOVA CANTABRIA | Domingo, 11 de Septiembre de 2011 | |||
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Si uno repasa los titulares de este verano tendrá una frustrante sensación de 'déjà vu', de regreso a la pesadilla. Otra vez desplomes en los mercados, con pequeños rebotes que apenas permiten tomar aire antes del siguiente batacazo. Otra vez la banca está en el ojo del huracán por las dudas sobre su solvencia y el debate sobre si es necesario recapitalizarla para reactivar el crédito, que se encuentra de nuevo bloqueado. Otra vez el miedo a que la convulsión financiera derive en una recesión como la registrada en 2009. Es algo similar a lo que vivía Bill Murray en la película 'El día de la marmota', pero con el agravante de que lo que se repite es lo ocurrido en los peores momentos de la crisis, tras la caída de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008. Justo esta semana se cumplen tres años de la fatal efeméride. Resulta aún más duro asumir esta vuelta atrás si se tiene en cuenta que hace sólo unos meses se daba por terminada la pesadilla. Ahora son muchos los que creen que la luz que se veía al final del túnel es la de otro tren que viene de frente, como reconocía el comisario europeo Olli Rehn en una intervención el miércoles. Las autoridades financieras del mundo tratan de transmitir tranquilidad con el mensaje de que no se vislumbra una segunda recesión, sino más bien una etapa de crecimiento muy débil. Pero los severos recortes que han aplicado a sus previsiones no invitan a la calma. Después del parón del segundo trimestre, los organismos internacionales alertan de un grave estancamiento del mundo 'rico' en la segunda parte del año. Es más, según la OCDE, Alemania entrará en terreno negativo en la recta final y Estados Unidos quedará a cero. Menos munición Para los más agoreros, la situación actual es incluso peor que en 2008, porque las autoridades económicas se han quedado sin munición para combatir el riesgo de recesión. Los tipos de interés ya están muy bajos -cerca del 0% en Estados Unidos y en el 1,5% en la 'zona euro'- y la política fiscal no tiene mucho margen en la mayoría de países por la presión de los mercados, que castigan los déficit elevados. Además, allí donde hay más espacio, como Alemania y EE UU, falta acuerdo entre los políticos, que además en este crisis han perdido su credibilidad. Las discrepancias en el seno del Eurogrupo para el segundo rescate a Grecia y el pulso entre democrátas y republicanos al otro lado del Atlántico han sembrado la desconfianza. Y episodios como el de esta semana sólo contribuyen a aumentarla. Primero la canciller alemana, Angela Merkel, se erige como salvadora del euro y, días después, uno de los representantes de Alemania en el consejo del BCE, Jürgen Stark, dimite por su oposición al programa de compra de bonos, lo único que protege a Italia y España de caer. Encima, este nuevo episodio de turbulencias recae sobre unos ciudadanos ya muy vapuleados, con un alto nivel de paro que no cede -lo de España es caso aparte, con una estratósferica tasa de casi el 21%-, al que se suman las duras medidas de ajuste fiscal adoptadas, que les han empobrecido todavía más. «Los estudiosos de la Gran Depresión ya advertían desde el principio que de una crisis financiera tan monumental como la actual no se sale rápido. Nos va costar muchos años», afirma Ángel Laborda, director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), organismo que justo esta semana ha revisado a la baja la previsión de crecimiento en España y retrasado hasta 2013 la creación de empleo. Frente a los que intentan transmitir calma con el mensaje de que no habrá una segunda recesión, este experto considera «que muchos años de estancamiento, sin reducir paro, puede ser incluso hasta peor para países como España que una recaída puntual para luego remontar con fuerza». Para entender el momento presente lo mejor es un poco de historia, porque mucho de lo que ahora ocurre se debe a medidas que se adoptaron justo en los primeros episodios de esta crisis que se retroalimenta. Burbujas Aunque se toma como referencia del inicio de la hecatombe la caída de Lehman, los problemas empezaron un año antes, con el estallido de las hipotecas basura -o 'subprime'- en Estados Unidos. E incluso habría que remontarse más atrás para entender los orígenes de la crisis. Una buena fecha es el ataque del 11-S, del que hoy justo se cumplen 10 años. Fue en ese momento cuando la primera potencia mundial, agredida en su propia casa, quiso recuperar su poder con fuertes estímulos como bajadas de tipos de tipos y de impuestos, a la vez que financiaba la 'guerra contra el terrorismo'. El crédito comenzó a crecer sin control y así se creó una 'burbuja' inmobiliaria que estalló en el verano de 2007 con la crisis de las 'subprime', ¿Se acuerdan? Eran esas hipotecas que se dieron a clientes con alta probabilidad de impago y que, para reducir el riesgo, luego se empaquetaron en productos financieros y se colocaron en bancos de todo el mundo. Cuando repuntó la morosidad por el alza de tipos, las entidades financieras se vieron inundadas de estos activos 'tóxicos' y se dejaron de prestar dinero entre sí, lo que estranguló el crédito. EE UU tuvo que salir al rescate de varias firmas, pero dejó caer a Lehman Brothers; esto desató el pánico a una cadena de quiebras. Fue entonces cuando los gobiernos a ambos lados del Atlántico decidieron echar mano del dinero de los contribuyentes a fin de salvar la banca y, luego, cuando la economía entró en recesión, para estimularla. Se evitó lo peor, una gran depresión, y, de hecho, 2010 fue un año de recuperación, «quizás demasiado rápida», en opinión de Javier Díaz Giménez, del IESE. Pero los Estados quedaron sobreendeudados y en mayo de ese año Grecia tuvo que pedir ayuda. Había estallado la crisis de deuda soberana, que ya se ha extendido por toda Europa. La respuesta de la Unión Europea fue ayuda financiera a los países más vulnerables, a cambio de que éstos se apretaran el cinturón. El problema es que el ajuste fiscal contrae todavía más el crecimiento y entonces se hace más complicado cerrar el déficit y pagar la deuda. Un peligroso círculo vicioso. A la vez, las dudas sobre la solvencia de los Estados afectan directamente a la banca, que es la principal tenedora de deuda soberana y eso deteriora aún más unos balances que todavía no se han recuperado de la crisis financiera. Como se desconoce el grado de afectación de cada entidad porque, entre otras razones, no se sabe si Grecia va a quebrar y si otros le van a seguir, los bancos han dejado otra vez de prestarse dinero entre sí. El crédito vuelve a estar bloqueado y así la economía no funciona. De ahí que se esté debatiendo otra vez la necesidad de recapitalizar la banca con dinero público. El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirma en un informe provisional filtrado estos días que las necesidades de capital podrían alcanzar los 200.000 millones de euros. Para romper este otro círculo vicioso, los expertos coinciden en que lo esencial es resolver el problema de Grecia, lo que implica asumir de una vez por todas su quiebra. «En el segundo plan de rescate se acordó la contribución de los bancos y asegurados con una quita del 21%, pero eso sólo supone un recorte del 7% en el 'stock' de deuda, que alcanza el 160% del PIB; sigue siendo insostenible», explica Joaquín Maudos, profesor investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). «Grecia debería entrar en una quiebra ordenada y, acto seguido, se debería recapitalizar a la banca europea», coincide Santiago Carbó, catedrático de la Universidad de Granada. Grecia Pero Alemania y Bruselas siguen empeñadas en seguir la hoja de ruta trazada... quizás sólo cara a la galería, porque el viernes se rumoreó que Berlín se preparaba para la quiebra. Primero, Grecia debería aplicar a rajatabla el plan de austeridad y, después, darle la ayuda pactada. Sin embargo, Atenas tiene serios problemas para cumplir su parte. No es de extrañar con una economía que cae un 7%, estrangulada por el ajuste. Inflexible, la misión de la 'troika' -Comisión, BCE y FMI- se fue del país el viernes día 2 y condiciona la entrega de más ayudas a que haya avances en las reformas. Muy difícil que en estas condiciones se ponga ya en marcha el segundo rescate. Además de solucionar el problema de Grecia, los expertos piden más unidad a Europa porque los pasos que se dieron el 21 de julio -con el refuerzo del fondo de rescate- se han desandado con las discrepancias posteriores. Para conjurar el riesgo de recesión, afirman que países como Alemania y EE UU tienen margen fiscal para estimular la economía. Pero Merkel se resiste y Obama necesita convencer a los republicanos para sacar adelante su plan de empleo de 324.000 millones de euros. Asi las cosas, no va a ser fácil salir del agujero.
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