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PANORAMA CANTABRIA
Sin brotes verdes en EE UU
JULIA CEREZO | Domingo, 11 de Septiembre de 2011

                    La Bolsa de Nueva York vive jornadas muy agitadas ante las noticias sobre la marcha de la economía de EE UU. ::
                         EFE
La Bolsa de Nueva York vive jornadas muy agitadas ante las noticias sobre la marcha de la economía de EE UU. :: EFE

En EE UU nadie se acuerda ya de aquellos «brotes verdes» con los que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, quiso ver en 2009 el renacer de la economía tras el colapso financiero de 2008. De hecho, y aunque ya no haya técnicamente una recesión, resulta imposible eliminar la sensación de que si no se ha recaído en una se está muy cerca de ello, algo que no se cansan de apuntar un buen número de economistas.

Aunque los beneficios de las grandes empresas se han recuperado y los balances de la banca están en general más saneados, la persistencia de una alta tasa de paro en un país poco acostumbrado a ello, junto al aún deprimido mercado de la vivienda y el muy anémico crecimiento dejan muy poco lugar al optimismo. La difícil situación europea, seguida con lupa desde Washington y los centros financieros del país, reaviva la memoria reciente sobre lo destructiva que puede ser una crisis sistémica.

Tras la revisión a la baja del crecimiento en el segundo trimestre -el 1% frente al 1,3% inicialmente estimado-, Jan Hatzius, economista de Goldman Sachs, explicaba que su banco ha rebajado su previsión de crecimiento económico y ahora esperan que el Producto Interior Bruto (PIB) avance a un ritmo de apenas el 2% o 2,5% hasta finales de 2012, por debajo del potencial de la primera economía del mundo. Ello hace prever que el paro se mantenga alrededor del 9,2%, es decir, en un nivel similar al de los dos últimos años. El equipo de economistas de UBS cuenta con un crecimiento del 1,8% este año y del 2,3% el que viene.

Desde Goldman se recuerda que el actual ciclo tiene «la penosa distinción de ser el que ha registrado el mayor declive y la más pequeña recuperación del PIB en términos reales desde la posguerra».

Pese a la pérdida de la calificación de triple A, los ríos de tinta y la pasión política-electoral con la que se ha debatido en Washington durante los últimos meses el problema de la abultada deuda del país (más de 14 billones de dólares) y el déficit (1,3 billones de dólares en 2011), son las cifras del paro las que realmente quitan el sueño a los economistas y a los preocupados miembros de la Reserva Federal. EE UU, cuyo motor económico principal -supone el 70%- es el consumo hace frente a una crisis de demanda, sobre todo porque desde que comenzó oficialmente la recesión en diciembre de 2007, se han perdido ocho millones de puestos de trabajo y la modesta creación de empleo se ha ido ralentizando hasta estancarse en agosto.

Un paro casi inédito

El paro está en niveles históricamente elevados y la calidad del nuevo empleo es peor, en salariales y prestaciones sociales. Además, los avances en contrataciones no son suficientes ni para absorber la nueva mano de obra.

En su discurso de Jackson Hole, el pasado agosto, Bernanke dejó caer que podría haber más estímulos monetarios desde una Fed que lo ha intentado, literalmente, todo, aunque también pidió más acciones fiscales porque los efectos de la acción del banco central ya son limitados.

Así, el presidente Obama propuso en la noche del jueves una serie de iniciativas que funcionarían como un segundo estímulo, esta vez de 450.000 millones de dólares (cerca de 324.000 millones de euros), que no son tan agresivas como el profesor Robert Reich, exsecretario de Trabajo con la Administración Clinton o el keynesiano Paul Krugman hubieran deseado, si bien podrían reanimar en cierta medida los llamados brotes verdes.