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PANORAMA CANTABRIA
La Bolsa, entre el patente parón económico y el peligro de la 'W'
CRISTINA VALLEJO | Domingo, 11 de Septiembre de 2011

Ya hay analistas, aún pocos, que afirman que hay una alta probabilidad de que Estados Unidos, Alemania y la 'zona euro' se estén adentrando en terreno recesivo. Es posible que, por ello, las principales Bolsas del mundo hayan caído entre un 20% y un 35% este verano. Significativo resulta que uno de los índices más castigados haya sido el Dax alemán, cuya composición tiene un claro sesgo industrial y, por tanto, ligado al ciclo económico. Pero otros economistas opinan que los mercados, con estos fuertes descensos, han sobrerreaccionado al peligro de que el gráfico del Producto Interior Bruto (PIB) de los países avanzados dibuje la fatídica 'W'.

Lo dicen, por ejemplo, los analistas de Banca March: «no hay datos objetivos que impliquen una recesión tan fuerte como han descontado los distintos activos». Se refieren, en particular, a la renta variable y a la fija privada. Ramón Forcada, de Bankinter añade: «las Bolsas han llegado a descontar la desaparición del euro, y que la consecuencia de ello fuera una convulsión global». Aunque él descarta esa posibilidad y, por ello, está aumentando sus inversiones en Bolsa. Opina que Alemania, que es la que tiene la llave para solucionar la crisis europea, siempre cede ante la presión de los mercados. Así, David Navarro, de Inversis, atribuye la fuerte caída que han registrado las Bolsas en las últimas semanas al agravamiento de la crisis financiera y al aumento de la desconfianza entre las entidades, que han dejado de prestarse por el temor que genera su exposición a la deuda soberana, por la que sufrirán fuertes pérdidas, sobre todo si se cumple la profecía de la quiebra de Grecia. Y ahí comienza una secuencia perversa: se reduce el dinero en circulación, la inversión, la actividad y, al final, el empleo.

Navarro cree que si nada cambia, sobre todo en el mercado de crédito, el mundo camina hacia la recesión y, por tanto, las Bolsas caerán más. En el Ibex, la referencia son los 7.000 puntos, nivel en el que ya se descontaba el desastre. A su juicio, lo que está anticipando, por ejemplo, el Dax, es un parón económico, es decir, un PIB con oscilaciones de entre un 0,5% y un -0,5%. No obstante, confía en que las actuaciones de las autoridades políticas y monetarias facilitarán que los mercados salgan de este atolladero. Aunque los guiños de Trichet y Bernanke o el plan de Obama no han ayudado en nada esta semana. Por eso, recomienda al inversor una estrategia defensiva: rebajar la exposición que por su perfil tendría que tener en Bolsa.

El analista financiero Juan Ignacio Crespo tampoco considera probable que haya una recaída en recesión y opina que estas dudas y esta ralentización son normales en la fase actual del ciclo. Anticipa que la economía tendrá altibajos como éstos en los próximos años que reproducirán las Bolsas, con ciclos alcistas y bajistas de relativa corta duración. Y añade que la crisis financiera de 2011 no es tan grave como la de 2008. Opina igual Tomás García-Purriños, de Cortal Consors: «la aversión de los bancos a prestarse ha aumentado, aunque no se han alcanzado los niveles de agosto de 2008».

Pero los mercados se han vuelto hipersensibles a los datos macroeconómicos. También a las palabras de las autoridades. Ante cualquier mal dato, los indicadores se hunden. Y frente una declaración de apoyo de Barack Obama o de Ben Bernanke, pueden dispararse. La volatilidad está servida.

La recesión en los bonos

Otros analistas se basan en la evolución de activos diferentes para medir los riesgos. Por ejemplo, en los bonos alemanes y estadounidenses. Normalmente, la caída de su rentabilidad a largo plazo es un síntoma de enfriamiento económico. Y tanto en unos como en otros está en mínimos. Pero García-Purriños dice que en el caso de Alemania refleja la desconfianza respecto al resto de la 'zona euro', y en el norteamericano la posible próxima actuación de la Reserva Federal, que podría bajar los tipos a largo plazo y subir los del corto. Aunque eso sí, la reducción de las rentabilidades coincide con momentos de tensión, al igual que con los repuntes del oro.