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LA PENÚLTIMA VUELTA DE TUERCA
JOSÉ A. HERCE | Domingo, 02 de Octubre de 2011

La prolongación de la crisis, ahora con la perspectiva de una desaceleración de la economía mundial, está creando la sensación de que habrá que seguir haciendo ajustes en el sistema financiero. La banca europea está en el foco porque los problemas de la deuda soberana en Europa la están haciendo especialmente vulnerable. Sin duda, no se han hecho bien los deberes en materia de recapitalización bancaria, puede que incluso tampoco en los análisis previos de la fortaleza de las entidades (los test de estrés) y de ahí los fundamentos bien reales de esta sensación entre los analistas, que las instituciones regulatorias ya no niegan con rotundidad.

En España concluyó el viernes pasado el plazo para que las entidades que lo necesitasen reforzaran su capital hasta el 8% -o el 10%, si no cotizan en la Bolsa-. Ya sabemos que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) entrará en el capital de NovacaixaGalicia, CatalunyaCaixa y Unnim, con una participación en su capital muy elevada que en el caso de la última equivale al 100% de su capital menos un euro. Dos entidades, Mare Nostrum y Liberbank, tienen 25 días adicionales para finalizar sus procesos de capitalización en curso. Además, queda por adjudicar la intervenida CAM, para la que se amplió también la pasada semana -en dos días- el plazo de presentación de ofertas.

Pero, ¿será esto todo? El Banco de España se ha apresurado a decir que no. Hay varias razones por las que no se puede decir que ésta será la última vuelta de tuerca. En primer lugar, y más importante, la crisis no ha terminado. El desapalancamiento de hogares, empresas no financieras, entidades financieras y administraciones públicas no ha hecho sino empezar en España. Hay que deshacer en muy poco tiempo la montaña de deuda que se creó a lo largo del 'boom' previo a la crisis, y esto deprecia los activos mientras expone a la insolvencia a quienes los poseen -en buena medida, las entidades financieras-. La ratio de deuda total sobre PIB apenas ha bajado en este tiempo. Ello hará que las necesidades de capital de las entidades sigan aumentando y quién sabe si rebasando los límites establecidos por el Banco de España, lo que obligaría a una nueva vuelta de esa tuerca.

Subsiste la sensación de que las cosas no se han hecho con la suficiente intensidad en Europa, y que una segunda ronda de fusiones de entidades -cajas en el caso español- será necesaria. Esta sensación no es nueva entre nosotros, y data de cuando ya era evidente que el censo de cajas debía reducirse en dos terceras partes. Aunque no hay forma de asegurar que esto no suceda, pues los riesgos siguen siendo elevados.

En definitiva, lo que hay que hacer es extirpar de las entidades los activos 'malos'. Ello no resulta sencillo, pero es lo único que permitiría a las mismas volver a concentrarse en su negocio fundamental, que es tomar depósitos y otorgar créditos, realizando un arbitraje desde los plazos cortos de los depositantes hacia los plazos más largos de los prestamistas. Las entidades no están haciendo esta función esencial y, por ello, cuesta tanto salir de la crisis financiera y restaurar el círculo virtuoso de la confianza, la inversión, la renta y el consumo. Los márgenes son muy reducidos ahora, como consecuencia del creciente coste de los pasivos y la pobre rentabilidad de los activos -cuando la hay-, lo que se añade a la necesidad de recapitalización.

Las recapitalizaciones, pues, son decisivas y la concentración de entidades puede favorecer la recapitalización de las mismas si se afrontan los ajustes necesarios, que no siempre se hacen. Dada la naturaleza de los riesgos existentes, muy abiertos, resulta imposible poner una fecha a la última vuelta de tuerca de las reestructuraciones de las entidades financieras. Sin embargo, sería muy oportuno que se pudiese instrumentar ese banco 'malo' en el que aparcar los activos problemáticos de las entidades, de forma que éstas se pudieran concentrar en su negocio convencional. No es fácil instrumentar una solución de este tipo, pero algunas entidades lo han hecho de forma particular en España mientras en otros países se realizaba de manera institucional. Si no se hace algo parecido, cada sucesiva vuelta de tuerca resultará aún más dolorosa.