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| OTRA VEZ LA PALABRA 'R' |
| JOSÉ A. HERCE | Domingo, 09 de Octubre de 2011 | |||
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Comentaba hace dos semanas que las previsiones de septiembre del Fondo Monetario Internacional (FMI) habían caído como un jarro de agua fría sobre expectativas de los agentes, ya bastante apaleadas por las sucesivas declaraciones de diversos responsables de la propia institución sobre las necesidades de capital de los bancos europeos con motivo de la crisis griega. Desde entonces, la tormenta ha arreciado y algunas casas de análisis, especialmente las de los bancos de inversión y agencias de calificación, se han apresurado a anunciar que habrá una recesión generalizada entre los países avanzados, incluida España. Lo cierto es que los consensos de previsiones más representativos como son el Consensus Forecast, de ámbito global, o el de FUNCAS, para España, apenas dejan entrever esta perspectiva. Desde luego, no una recesión generalizada. Se declara una recesión cuando el Producto Interior Bruto (PIB) real (volumen) cae respecto al período comparable precedente dos trimestres seguidos. Esto no sucederá en las grandes economías, si exceptuamos a Japón, que ha estado en recesión entre octubre de 2010 y junio de este año, pero ya ha salido de ella. Mucho menos ocurrirá en las economías emergentes. Respecto a la actividad económica española, el tercer trimestre recién transcurrido registrará un crecimiento nulo, mientras que subirá algo en los sucesivos hasta completar un 1% de avance interanual en 2012; eso sí, con riesgos a la baja. Estos bajos ritmos de crecimiento en los países avanzados, no obstante, auguran más desempleo y estrés entre familias y empresas, y vienen enmarcados en una ausencia -por el momento- de soluciones a la crisis de la deuda soberana y un retraso en el cumplimiento de los planes de estabilidad de los gobiernos endeudados y de propia sostenibilidad de la deuda. Elementos todos que se refuerzan mutuamente para incidir sobre la necesidad de mantener la consolidación fiscal en curso, que tampoco ayuda al crecimiento. Esta espiral es peligrosa y aquí radica el verdadero riesgo de acabar cayendo en una recesión que afecte a algunas de las grandes economías europeas. No hay motivos en estos momentos para argumentar que esto será lo que suceda y encuentro las alarmas tempranas justamente eso, alarmistas. Pero el riesgo existe, si no se encuentra en breve una solución que es cada día más complicada y costosa de encontrar e instrumentar. Los países emergentes empiezan a notar que sus clientes avanzados les compran menos y el comercio mundial se resiente. Van a tener que sacar el ahorro masivo del que disponen a trabajar para estimular la demanda doméstica. Y podrían hacerlo, mientras que nosotros no podemos, pero ello requiere tiempo. No crean, por tanto, que estas economías están exentas de riesgo. No pienso que debamos pronunciar ya la palabra 'R', pero riesgo, haberlo, haylo.
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