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PANORAMA CANTABRIA
El italiano que parece alemán
INNOVA CANTABRIA | Domingo, 30 de Octubre de 2011

                    Draghi no  es un mero técnico académico; tiene sobrada experiencia sobre el terreno. ::
                         AFP
Draghi no es un mero técnico académico; tiene sobrada experiencia sobre el terreno. :: AFP

Cuando empezó el rumor de que uno de los candidatos a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) era Mario Draghi, el diario sensacionalista alemán 'Bild' clamó en un titular: «!Mamma mia!». Decía que para un italiano vivir con la inflación era algo tan normal como el tomate sobre la pasta. Dentro de los prejuicios sobre Italia, en economía se basan en su tradición inflacionista y su falta de disciplina en las finanzas. De hecho, una de las tesis contra el euro en Alemania fue imaginar a un italiano al frente de la política monetaria. La colosal deuda pública de Roma, el 120% del PIB, no es la mejor carta de presentación. Menos ahora, cuando resulta un peligro para toda la UE. ¿Entonces, por qué un italiano? Sencillo, era el mejor candidato y convenció a todos.

Draghi, de 64 años, tiene un currículum soberbio. Formado en EE UU, alumno de dos premios Nobel, fue siete años director ejecutivo del Banco Mundial y otros 10 director del Tesoro italiano, donde se ganó el apodo de 'Super Mario' -como el popular juego de videoconsolas-, pues dirigió una gran fase de privatizaciones y lidió con la deuda pública italiana. Después, uno está preparado para todo. Además, ha sido consejero de compañías y bancos, y desde 2002 fue durante tres años 'número dos' de Goldman Sachs en Europa. Es decir, ha trabajado sobre el terreno, y no es un mero técnico académico. En 2005 fue nombrado gobernador del Banco de Italia y entró como un vendaval de aire fresco, tras el dinosaurio Antonio Fazio, que dimitió por un caso de corrupción.

En su salto al BCE ha sido un espectáculo ver a la prensa europea deshacerse en elogios, insistiendo en su seriedad, como si fuera un marciano entre sus compatriotas. Suena tópico, pero es cierto. Es hierático, riguroso y de pocas palabras. Según un diario británico, lo único italiano que tiene es su gusto para vestir. Estudió en los jesuitas en un régimen severo y, según su compañero de clase Luca Cordero de Montezemolo (presidente de Ferrari), «nunca estaba despeinado, siempre tenía todo en orden». Jugaba en el equipo de baloncesto y ahora practica el tenis, el 'jogging' y el golf, aunque no pertenece a un club de lujo. La austeridad y el gusto por la normalidad le distinguen en una sociedad de apariencias como la italiana. Es 'tifoso' de la Roma, pero nunca se le vio en la tribuna VIP. En Londres iba a veces en metro a Goldman Sachs y, ya siendo gobernador del Banco de Italia, asombró que volviera de un convenio en tren, y no de los más rápidos. Hace un año se rebajó un 10% el sueldo.

Draghi sabe bien lo que es la responsabilidad. Huérfano desde la adolescencia, tuvo que hacerse cargo de sus dos hermanos. Conoció a su mujer con 19 años y ha tenido dos hijos: Federica, de 35 años y bióloga en una importante firma de biotecnología, y Giacomo, de 32 y vicepresidente de Morgan Stanley en Londres. En sus discursos se nota una preocupación especial por los jóvenes y se ha mostrado comprensivo con los 'indignados': «si nosotros estamos enfadados por la crisis, imaginemos ellos, que no ven un futuro. Se la toman con las finanzas y lo entiendo, esperan desde hace mucho». Tras conocerlo, el 'Bild' acabó por representarlo con un casco prusiano, cual alemán al uso.