Lo último | Panorama Cantabria
Lo último en INNOVA CANTABRIA
Lo más visto
Calendario de Eventos
Últimos eventos
| Sin eventos |
Muy interesante
Envíanos tus sugerencias
| DE VUELTA AL TRABAJO |
| IGNACIO MARCO-GARDOQUI | Domingo, 13 de Noviembre de 2011 | |||
|
Si usted sigue las noticias que emanan de la economía, seguro que tiene ya una idea clara de sus orígenes e identificados a los culpables. Me atrevería a asegurar que, entre ellos, figura en primer lugar la odiada banca de inversión americana que con sus sofisticadas ideas sobre la titulización y su enorme capacidad para inventar productos que no se contabilizaban en el balance y se colocaban al amparo de la furia de avaricia desatada en el mundo y lo empujaron al abismo. En efecto, el juicio es acertado, aunque en mi opinión excesivamente complaciente e incompleto. Los tiburones de Wall Street son gente dotada para concitar las iras del mundo. Son altivos e inteligentes, son inmutables y despiadados, ganan muchísimo dinero y, para colmo de males, los trajes les sientan mejor que a la mayoría de los humanos. Si han visto películas como 'Inside Job' o 'Margin Call' saben de lo que hablo. Pero su actuación no es capaz de explicar todo lo sucedido. Ni mucho menos. La crisis de la deuda soberana, la inestabilidad de los bancos y la insolvencia de algunas cajas, el hundimiento del sector inmobiliario y las agonías presupuestarias de las Administraciones públicas necesitan el añadido de nuevos ingredientes para fabricar un discurso coherente. Y, aquí, nos topamos con las actuaciones de muchos políticos (ir)responsables de muchas instituciones. ¿Qué hicieron los gobernantes de Grecia? ¿Hacia dónde miraba Berlusconi cuando crecía la deuda? ¿Cómo se les ocurrió a los irlandeses garantizar los activos bancarios? ¿Qué ha hecho Portugal con el dinero recibido de Europa? ¿Cómo hizo Zapatero las cuentas para dilapidar el pequeño ahorro presupuestario y convertirlo en un gran agujero de déficit? Es evidente que, en la última década, la mayoría de los gobernantes han jugado a favor del ciclo. Cuando la economía ardía de actividad, arrojaron gasolina. Sin embargo ahora que padecemos la sequía de la demanda privada, el sector público no acude al rescate, atenazado como está por el control del déficit y la imposibilidad de agrandar el agujero de la deuda. ¿Resultado? Acumulamos compromisos financieros que no podemos devolver y que nadie quiere financiar. La situación afecta a muchos países sin homogeneidad política y la atribución de responsabilidades es completamente daltónica. La crisis se carga lo mismo a socialistas como Papandreu, Brown o Zapatero, que a derechistas como Berlusconi. Y pone en aprietos a centristas como Merkel o Sarkozy. Se acabaron las frivolidades y llegan las austeridades. Nuevos tiempos que requieren nuevos perfiles de gobierno. En adelante, no se podrá contentar a todos y, por el contrario, habrá que exigir más a todos. ¿Qué? Fundamentalmente un esfuerzo mayor y aceptar un recorte de derechos supuestamente adquiridos. Bill Clinton acaba de publicar un libro cuyo título resume perfectamente la tarea; 'Back to work'. Demasiado tiempo de vacaciones y, ahora, se acaba el recreo. Desagradable, ¿no?
|
